martes, 3 de noviembre de 2015

El Golpe de Estado en el Uruguay


El Golpe de Estado en el Uruguay (1973)

Introducción:

"En las décadas de los 40 y 50, América Latina vivió un importante crecimiento económico, originado en la necesidad de superar la crisis de los años 30 y facilitado por una coyuntura internacional favorable, " que implicaba el incremento de la demanda de materias primas por parte de los países europeos, la cual había sido extendida hasta la década del 50 por acción de la Guerra de Corea. Al terminar, sus repercusiones llevan a cambiar radicalmente la relación entre las potencias y los países latinoamericanos vigente hasta el momento. Consecuentemente, los países de América Latina se hunden en un estancamiento económico, al cual el gobierno da soluciones ineficaces que sólo logran agudizar el problema.
En este contexto de inestabilidad económica, comienza a jugar un papel fundamental la Guerra Fría, a la cual los países latinoamericanos se encontraban muy vulnerables. La influencia de Estados Unidos crecía paulatinamente, y los gobiernos se volvían más conservadores, al tiempo que la CEPAL emitía el siguiente informe: "En la mayor parte de los países latinoamericanos, las variaciones experimentadas por la distribución del poder en las sociedades no se han acompañado de un incremento significativo de la participación popular en la toma de decisiones”.
Gran parte de la población, perteneciente a las clases bajas principalmente, se vio increíblemente afectada y sin amparo legal para promover soluciones que los tuviera en cuenta. Por lo tanto, optaron por manifestaciones y actos de violencia, lo que llevó a que el estado pusiera en práctica medidas represivas que alimentaban la situación de descontento.
En el marco de la mencionada situación de crisis política, económica y social presente en la mayoría de América Latina, se da la Revolución Cubana la cual no sólo aparece como un modelo a imitar, sino que actúa como medio para la propagación de las ideas de izquierda al resto del continente, alentando otros movimientos o incluso apoyándolos concretamente.
Lo anterior sirvió como una puesta en escena de la conmoción reinante en América Latina en las décadas del 50 y 60, caracterizadas por una profunda crisis económica, política y social. A continuación será analizada con mayor detenimiento la situación en el Uruguay, hasta llegar al golpe de estado del 27 de junio de 1973.

El Uruguay de la Década del 50:

Como todo hecho histórico, la dictadura en el Uruguay es la consecuencia de un largo proceso en el cual se pueden divisar distintas causas, de corta y de larga duración, que en conjunto conforman toda una situación en la que ocurre. Desde ésta perspectiva aparece como un elemento de gran relevancia analizar tanto la situación política, como económica y social, reinante en el preámbulo de dicho suceso.

La Crisis Económica.

Desde el punto de vista económico el Uruguay es, y ha sido siempre, un país de tradición agropecuaria. La política económica siempre se basó en esta actividad, la cual por las características estructurales del medio rural uruguayo, ha sufrido un estancamiento desde la década del 30.
Como consecuencia de la prosperidad económica que caracterizó a las décadas del 30, 40 y parte del 50, la política económica uruguaya de los años cincuenta tenía objetivos de expansión, como lo menciona el propio presidente de aquel entonces, "Nuestra industria nacional ya es exportadora pues con nuestra producción ya hemos rebasado el mercado interno y tenemos necesidad de buscar mercados internacionales... Tendremos que fortificar nuestras industrias”.
  Sin embargo, para 1955 la crisis comienza a agudizarse principalmente por dos causas. La primera se relaciona con el hecho de que la prosperidad económica se debía pura y exclusivamente a que "El debilitamiento de los lazos de dependencia posibilita un proceso de desarrollo que culmina en su bloqueo apenas se modifican las condiciones que lo hicieron posible ", que era exactamente la situación a la que había dado lugar las diferentes guerras; Éstas al terminar, ponen al descubierto la realidad económica uruguaya, la cual debía ser afrontada, y aquí es donde comienza la segunda causa, por un frágil proyecto de  industrialización. Esto se debe a que en un país como Uruguay, la industrialización, dependería casi completamente de las divisas generadas por el sector ganadero, y "La economía agropecuaria... ya no puede suministrar las suficientes divisas para importar la materia prima indispensable para las 17.000  fábricas que dan ocupación a 200 mil obreros y empleados. Es importante mencionar que "Un proceso de crecimiento económico apoyado en la industrialización puede conducir a nuevos niveles de dependencia... De ahí el planteamiento de una dependencia tecnológica, a la que se le suma la financiera generada por esas importaciones”.
 A la crisis económica se le suma la imposibilidad de dar soluciones eficaces por lo siguiente: Por un lado, la escasa productividad del sector agropecuario, la cual radicaba en numerosos problemas como: concentración de propiedad rural, mal uso del suelo y falta de acceso igualitario al crédito entre otras. Por otro, la propia estructura de la sociedad económica no daba lugar a una reforma profunda en el ámbito político- económico.
Cabe destacar que la crisis económica que se agudiza con el final de la Guerra de Corea, y la cual se vuelve crítica en la década del 60, tiene sus principios en las propias bases económicas del Uruguay, al igual que en la elaboración de una dependiente de la situación internacional. Se produce un gran crack bancario en 1965. A su vez, la élite económica, para no perder su posición de tal, luchaba para que el gobierno, sobre el cual tenía clara influencia, no realizara las reformas estructurales reclamadas por los sectores más desfavorecidos. El Uruguay se encontraba así frente a una crisis cuyas soluciones no podrían ser puestas en práctica. Como resultado se tomaron medidas tales como la devaluación o los préstamos a otros países, para poder hacer frente a una situación  que no se detuvo y que a su vez empeoraba por las denuncias de corrupción.

La Crisis Política:

La situación política uruguaya es una característica casi emblemática de este país, la cual a su vez dará lugar a una mejor interpretación del problema económico de la década del 50.
 El Uruguay no sólo se ha caracterizado por su larga tradición democrática, sino por el bipartidismo practicado desde comienzos del siglo XX. La existencia de dos partidos tradicionales "Surge de la transformación de los antiguos bandos militares en organizaciones de carácter moderno que tendieron a organizarse, exclusivamente para la lucha electoral... " Es justamente esta realidad que da lugar a la oposición de otros grupos con ambiciones políticas diferentes, lo que a su vez deriva en otro fenómeno político típico de la sociedad uruguaya, el fraccionalismo. El sistema de partidos tradicionales posee una característica pluripartidista justamente debido al fraccionalismo, que se convirtió en el "Método mediante el cual los partidos pudieron soportar las tensiones sociales sin desaparecer... la quiebra fraccional, manejada mediante acuerdos renovados y renegociados sucesivamente, llevó a que la permanencia de los partidos de base pudiera lograrse." Sin embargo es contraproducente, ya que los va debilitando estructuralmente quitándoles cohesión.
Con el transcurso del tiempo se da otro fenómeno conocido como la relación patronazgo - clientela, consecuencia directa del fraccionalismo. Esto implica una burocratización de personas provenientes de todas las áreas, con el objetivo de asegurar votos para la campaña electoral, formando un "Complejo sistema de alianzas sociales y políticas... creando una intrincada red de favoritismos, prebendas y concesiones mutuas, " convirtiendo a las decisiones políticas más arbitrarias y dependientes. Como consecuencia de todos los problemas políticos mencionados anteriormente, el gobierno perdió eficiencia en la toma de decisiones. "Por un lado, fue corrompiendo al personal político de los partidos tradicionales, haciéndoles perder credibilidad ante la opinión pública. Por el otro, legitimó un conjunto de expectativas y formas organizativas para defenderlas, que luego hicieron sumamente lento el proceso de reajuste económico y político”. Es importante tener en cuenta que la crisis política provocó una situación  proclive a la caída de la democracia. Se desgastaron todas las fracciones de los partidos tradicionales, se creó un vacío de poder que quedó en evidencia cuando "Ninguna de estas fracciones fue capaz de construir un nuevo proyecto para lograr el reequilibrio socioeconómico y consolidar un nuevo estilo de desarrollo ante la falta de alternativa fuera de los partidos tradicionales, " se acentuaron las relaciones particularistas, y más adelante llevó a la incapacidad de los partidos para controlar la creciente acción de las Fuerzas Armadas, por su falta de unión y creciente rivalidad entre ambos.

La Crisis Social de la Década del 60.

La Reacción Popular.

 En 1958, la crisis económica "Comenzó a sentirse con una caída del salario real, incipientes problemas de desocupación y cierto grado de consenso en que el estado de bienestar comenzaba a entrar en crisis." La inflación se convirtió en un problema cotidiano para los obreros, los cuales veían decrecer su poder de compra con el paso del tiempo, lo que a su vez los lleva a organizarse y movilizarse por reclamos.
La sociedad queda atrapada en medio de una polarización creada por la guerra fría, que comienza a polarizar también a nuestro país. Tanto la URSS, como EEUU comienzan a financiar planes de educación de sus partidarios y alientan el enfrentamiento. El mayo del 68 y la guerra de Vietnam actúan como incentivos de la juventud para manifestarse.
A la vez existían problemas internos: "El problema de los años sesenta y comienzos del setenta no se planteaba por demandas de sectores excluidos. Lo que generó la crisis económica del modelo sustitutivo de importaciones fue una lucha por el mantenimiento de lo ya alcanzado.  Los diferentes sectores intentaron mantener el reparto de ingreso que conoció hasta el momento, algo sólo alcanzado por los sectores más privilegiados a expensas de los demás. Apareció una creciente actividad sindical, acompañada por los estudiantes, quienes "El 7 y 14 de octubre de 1958 habían realizado las manifestaciones estudiantiles más grandes de la época." Las huelgas se hicieron frecuentes, muchas veces parando por completo la actividad del país, al igual que las manifestaciones de solidaridad hacia la Revolución Cubana. A pesar de que eran hechos aislados por la carencia de unión interna en la izquierda, quedaba en evidencia el surgimiento de una disconformidad hacia el estado, y de una intención de cambio. Las ideas izquierdistas alcanzaban todos los ámbitos de la vida, promoviendo soluciones que en épocas de crisis parecían la única salida.
El creciente movimiento social producto de una progresiva unión entre los sectores de la izquierda tiene ciertas repercusiones que serán de gran importancia en los años siguientes. Para comenzar podemos ver que comienza a demostrar que la revolución no estaba presente sólo en aquellos grupos de acciones violentas y que a su vez se iba ganando la adhesión de sectores cada vez más amplios de la población, por otro lado va deslegitimizando constantemente el régimen democrático, a su vez lleva a justificar por un número importante de la población las salidas ilegales, y finalmente pone en evidencia que la movilización no puede ser contrarrestada por medio de los partidos tradicionales .   

El MLN Tupamaros.

 "De la convicción en la no factibilidad de la revolución formal y de la esterilidad de la acción política convencional... de la percepción de la opacidad y esterilidad de la actividad gremial tal como esta se presentaba hacia 1965 a los elementos más inquietos, del impulso a hacer algo por la promoción de una nueva imagen al país, nació este movimiento...”
 El MLN Tupamaros, el cual se venía gestando desde 1962 pero que recién se hizo visible en el 67, organiza dentro de los demás grupos representantes de izquierda, su modo de lucha frente al gobierno, el cual implica la preferencia de la acción frente a la teoría. Como decía Fernández Huidobro, uno de los líderes de la organización, "La izquierda no puede pedir a las decenas de miles de desocupados que se mueran de hambre sin el menor escándalo posible, simplemente porque esa izquierda no está lo bastante organizada para defenderlos. Ni puede pedirle a otra generación de peones, mujeres y niños de nuestra campaña, que posterguen su legítima rebeldía porque la izquierda aún no está madura para  acompañarlos." Fue de esta manera que los Tupamaros comenzaron a organizarse siguiendo la política de "Ármate y Espera", realizando pocas acciones y siempre destinadas a robos de armas o dinero.
  La represión de manifestaciones y huelgas por parte de la policía, al igual que la acción de bandas fascistas (violencia de grupos de derecha), produjeron un ascenso gradual de la violencia por parte del naciente grupo armado de la izquierda. "Como forma de autodefensa de los militantes de izquierda amenazados es que ellos sintieron la necesidad de organizar un cierto aparato capaz de responder a la violencia contra ellos desatada." Sin embargo, se puede apreciar la repercusión decisiva de dos sucesos en la ola de violencia que caracteriza al período 1967-72. En primer lugar lo ocurrido el 22 de diciembre de 1966, fecha en la cual se da un enfrentamiento entre los Tupamaros y la policía que da a conocer la existencia de la organización hasta entonces oculta. En segundo lugar, la muerte del presidente Gestido sustituido por el vice presidente Pacheco Areco, quien se caracterizó por un gobierno muy estricto, recurriendo constantemente a las Medidas Prontas de Seguridad para conservar el orden. De aquí en adelante los enfrentamientos y la violencia llegaron a niveles nunca imaginados por la sociedad uruguaya. Incluso se llegó a copar la ciudad de Pando, a pocos kilómetros de Montevideo, sin contar el creciente número de personas que deseaban entrar en la lucha activa, y que lo hicieron creando los llamados CAT (Comandos de Acción Tupamaros), que actuaban en forma muy autónoma.
Definitivamente la acción armada por parte de los Tupamaros influenció en la gestación del golpe militar en el año 1973, por un lado promoviendo "Una acción antisistema que obligó a la izquierda partidaria legal a tener posiciones ambiguas que abarcan desde la semilealtad a la deslealtad frente al sistema para no perder apoyo en sus bases sociales." A su vez, agudiza el desprestigio de los partidos tradicionales mediante denuncias de corrupción e incapacidad de los políticos tradicionales, y por último creando el escenario perfecto para la acción de las Fuerzas Armadas.

Las Fuerzas Armadas llegan al Poder:

Las Fuerzas Armadas entran en Escena.

El movimiento del MLN Tupamaros que había adoptado una situación de clandestinidad, había crecido en un número lo que hizo mucho más visible aún su acción. Varios militantes fueron presos, por lo que la organización decidió llevar a cabo un operativo de fuga de éstos, el cual fue muy eficiente, dejando la sensación de que, "Se había anulado, prácticamente, toda la acción represiva efectuada por la policía en varios años. La respuesta del gobierno fue encargar a las Fuerzas Armadas la responsabilidad de la lucha antiguerrillera” , declarando "Estado de Guerra Interno" el 9 de septiembre de 1971.
 Luego de las elecciones de 1971, el Frente Amplio, obtuvo "Menos del 20% de los votos emitidos, se sintió defraudado en sus expectativas electorales. En ese contexto, la dirección nueva del MLN concibió un plan de ofensiva generalizada y de enfrentamiento directo con las Fuerzas Armadas, " ya que la vía legal quedaba definitivamente descartada.
 Todo esto desembocó con el enfrentamiento de mayor envergadura entre las Fuerzas Armadas y los Tupamaros, el 14 de abril de 1972, que a su vez marca el desmantelamiento de toda la organización tupamara. Las Fuerzas Armadas adquirían así un gran prestigio frente a la opinión pública, como las únicas capaces de controlar la situación.

El Camino hacia el Golpe de Estado.

"Sólo seis días después de haber recibido la orden de hacerse cargo de la lucha antisubversiva la Junta de Comandantes en Jefe con la asistencia del Esmaco, estableció el objetivo de 'consolidar y mantener la adhesión activa de la población a los ideales democráticos  republicanos' así como 'restablecer el orden interno y brindar seguridad al desarrollo nacional'." Los militares pensaban que en ese momento eran no sólo la única salida que quedaba a la situación, sino que tomando en cuenta el desgaste del sistema político, eran los únicos que otorgarían una solución efectiva.
En este contexto es importante tener en cuenta que las Fuerzas Armadas, tenían plena conciencia de que la revolución se encontraba presente en muchas áreas. Quizás, las palabras editadas en el primer número de "El Rebenque", el 9 de julio de 1972, haciendo referencia al fin de la acción antiguerrillera, ilustren mejor la idea: "El toque de llamada de la Patria anuncia a sus hijos, que la lucha continúa, que ha cambiado el campo de acción pero el combate contra los traidores aún continúa... Pongámonos de pie, formulando un juramento fervoroso de religión patriótica, diciéndoles que nuestra obra no ha terminado y que de ello somos conscientes. " Por otro lado, cabe destacar que las Fuerzas Armadas conocían el nivel de corrupción alcanzado en organismos del Estado. Es por eso que en el segundo número de "El Rebenque", sostienen: "Es el momento de empezar a poner Coroneles en Ministerios y Entes Autónomos como oficiales de enlace con las Fuerzas Armadas. "
En 1972 se aprueba la DNS (Dirección General de Seguridad), institucionalizando la acción de las Fuerzas Armadas. Como escribió en 1990 el Capitán de Fragata Francisco Valiñas, "La DNS proporcionó el marco teórico (y también legal...) para una participación militar que los mecanismos constitucionales no preveían, al tiempo que dio a las Fuerzas Armadas una razón de ser. La subversión proporcionó el enemigo real y tangible para combatir, cerrando el triángulo de fuego”.

Bordaberry, entendía que "no hay autoridad sin fuerza, " más aún, sostuvo 20 años después del golpe que "Sin unificar el poder público y con ello reafirmar la autoridad, no se podía hacer nada. " Falló en su intento por encontrar esta unión, previo a los sucesos de febrero, por lo que luego del mencionado mes, optó por unirse a las Fuerzas Armadas, imponiendo definitivamente el régimen autoritario, con la disolución de las Cámaras el 27 de junio de 1973.

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