El
Golpe de Estado en el Uruguay (1973)
Introducción:
"En
las décadas de los 40 y 50, América Latina vivió un importante crecimiento
económico, originado en la necesidad de superar la crisis de los años 30 y
facilitado por una coyuntura internacional favorable, " que implicaba el
incremento de la demanda de materias primas por parte de los países europeos,
la cual había sido extendida hasta la década del 50 por acción de la Guerra de
Corea. Al terminar, sus repercusiones llevan a cambiar radicalmente la relación
entre las potencias y los países latinoamericanos vigente hasta el momento.
Consecuentemente, los países de América Latina se hunden en un estancamiento
económico, al cual el gobierno da soluciones ineficaces que sólo logran
agudizar el problema.
En
este contexto de inestabilidad económica, comienza a jugar un papel fundamental
la Guerra Fría, a la cual los países latinoamericanos se encontraban muy
vulnerables. La influencia de Estados Unidos crecía paulatinamente, y los
gobiernos se volvían más conservadores, al tiempo que la CEPAL emitía el
siguiente informe: "En la mayor parte de los países latinoamericanos, las
variaciones experimentadas por la distribución del poder en las sociedades no
se han acompañado de un incremento significativo de la participación popular en
la toma de decisiones”.
Gran parte de la población, perteneciente a las clases bajas
principalmente, se vio increíblemente afectada y sin amparo legal para promover
soluciones que los tuviera en cuenta. Por lo tanto, optaron por manifestaciones
y actos de violencia, lo que llevó a que el estado pusiera en práctica medidas
represivas que alimentaban la situación de descontento.
En el marco de la mencionada
situación de crisis política, económica y social presente en la mayoría de América
Latina, se da la Revolución Cubana la cual no sólo aparece como un modelo a
imitar, sino que actúa como medio para la propagación de las ideas de izquierda
al resto del continente, alentando otros movimientos o incluso apoyándolos
concretamente.
Lo
anterior sirvió como una puesta en escena de la conmoción reinante en América
Latina en las décadas del 50 y 60, caracterizadas por una profunda crisis
económica, política y social. A continuación será analizada con mayor
detenimiento la situación en el Uruguay, hasta llegar al golpe de estado del 27
de junio de 1973.
El
Uruguay de la Década del 50:
Como
todo hecho histórico, la dictadura en el Uruguay es la consecuencia de un largo
proceso en el cual se pueden divisar distintas causas, de corta y de larga
duración, que en conjunto conforman toda una situación en la que ocurre. Desde
ésta perspectiva aparece como un elemento de gran relevancia analizar tanto la
situación política, como económica y social, reinante en el preámbulo de dicho
suceso.
La
Crisis Económica.
Desde el punto de vista económico el
Uruguay es, y ha sido siempre, un país de tradición agropecuaria. La política
económica siempre se basó en esta actividad, la cual por las características
estructurales del medio rural uruguayo, ha sufrido un estancamiento desde la
década del 30.
Como consecuencia de la prosperidad
económica que caracterizó a las décadas del 30, 40 y parte del 50, la política
económica uruguaya de los años cincuenta tenía objetivos de expansión, como lo
menciona el propio presidente de aquel entonces, "Nuestra industria
nacional ya es exportadora pues con nuestra producción ya hemos rebasado el
mercado interno y tenemos necesidad de buscar mercados internacionales...
Tendremos que fortificar nuestras industrias”.
Sin embargo, para 1955 la crisis comienza a agudizarse principalmente
por dos causas. La primera se relaciona con el hecho de que la prosperidad
económica se debía pura y exclusivamente a que "El debilitamiento de los
lazos de dependencia posibilita un proceso de desarrollo que culmina en su
bloqueo apenas se modifican las condiciones que lo hicieron posible ", que
era exactamente la situación a la que había dado lugar las diferentes guerras;
Éstas al terminar, ponen al descubierto la realidad económica uruguaya, la cual
debía ser afrontada, y aquí es donde comienza la segunda causa, por un frágil
proyecto de industrialización. Esto se
debe a que en un país como Uruguay, la industrialización, dependería casi
completamente de las divisas generadas por el sector ganadero, y "La
economía agropecuaria... ya no puede suministrar las suficientes divisas para
importar la materia prima indispensable para las 17.000 fábricas que dan ocupación a 200 mil obreros
y empleados. Es importante mencionar que "Un proceso de crecimiento
económico apoyado en la industrialización puede conducir a nuevos niveles de
dependencia... De ahí el planteamiento de una dependencia tecnológica, a la que
se le suma la financiera generada por esas importaciones”.
A la crisis económica se le suma la
imposibilidad de dar soluciones eficaces por lo siguiente: Por un lado, la
escasa productividad del sector agropecuario, la cual radicaba en numerosos
problemas como: concentración de propiedad rural, mal uso del suelo y falta de
acceso igualitario al crédito entre otras. Por otro, la propia estructura de la
sociedad económica no daba lugar a una reforma profunda en el ámbito político-
económico.
Cabe destacar que la crisis
económica que se agudiza con el final de la Guerra de Corea, y la cual se
vuelve crítica en la década del 60, tiene sus principios en las propias bases
económicas del Uruguay, al igual que en la elaboración de una dependiente de la
situación internacional. Se produce un gran crack bancario en 1965. A su vez, la élite
económica, para no perder su posición de tal, luchaba para que el gobierno,
sobre el cual tenía clara influencia, no realizara las reformas estructurales
reclamadas por los sectores más desfavorecidos. El Uruguay se encontraba así
frente a una crisis cuyas soluciones no podrían ser puestas en práctica. Como
resultado se tomaron medidas tales como la devaluación o los préstamos a otros
países, para poder hacer frente a una situación
que no se detuvo y que a su vez empeoraba por las denuncias de
corrupción.
La Crisis Política:
La situación política uruguaya es
una característica casi emblemática de este país, la cual a su vez dará lugar a
una mejor interpretación del problema económico de la década del 50.
El Uruguay no sólo se ha caracterizado por su
larga tradición democrática, sino por el bipartidismo practicado desde
comienzos del siglo XX. La existencia de dos partidos tradicionales "Surge
de la transformación de los antiguos bandos militares en organizaciones de
carácter moderno que tendieron a organizarse, exclusivamente para la lucha
electoral... " Es justamente esta realidad que da lugar a la oposición de
otros grupos con ambiciones políticas diferentes, lo que a su vez deriva en
otro fenómeno político típico de la sociedad uruguaya, el fraccionalismo. El
sistema de partidos tradicionales posee una característica pluripartidista
justamente debido al fraccionalismo, que se convirtió en el "Método
mediante el cual los partidos pudieron soportar las tensiones sociales sin
desaparecer... la quiebra fraccional, manejada mediante acuerdos renovados y
renegociados sucesivamente, llevó a que la permanencia de los partidos de base
pudiera lograrse." Sin embargo es contraproducente, ya que los va
debilitando estructuralmente quitándoles cohesión.
Con el transcurso del tiempo se da
otro fenómeno conocido como la relación patronazgo - clientela, consecuencia
directa del fraccionalismo. Esto implica una burocratización de personas
provenientes de todas las áreas, con el objetivo de asegurar votos para la
campaña electoral, formando un "Complejo sistema de alianzas sociales y
políticas... creando una intrincada red de favoritismos, prebendas y
concesiones mutuas, " convirtiendo a las decisiones políticas más
arbitrarias y dependientes. Como consecuencia de todos los problemas políticos
mencionados anteriormente, el gobierno perdió eficiencia en la toma de
decisiones. "Por un lado, fue corrompiendo al personal político de los
partidos tradicionales, haciéndoles perder credibilidad ante la opinión
pública. Por el otro, legitimó un conjunto de expectativas y formas
organizativas para defenderlas, que luego hicieron sumamente lento el proceso
de reajuste económico y político”. Es importante tener en cuenta que la crisis
política provocó una situación proclive
a la caída de la democracia. Se desgastaron todas las fracciones de los
partidos tradicionales, se creó un vacío de poder que quedó en evidencia cuando
"Ninguna de estas fracciones fue capaz de construir un nuevo proyecto para
lograr el reequilibrio socioeconómico y consolidar un nuevo estilo de
desarrollo ante la falta de alternativa fuera de los partidos tradicionales,
" se acentuaron las relaciones particularistas, y más adelante llevó a la
incapacidad de los partidos para controlar la creciente acción de las Fuerzas
Armadas, por su falta de unión y creciente rivalidad entre ambos.
La Crisis Social
de la Década del 60.
La Reacción
Popular.
En 1958, la
crisis económica "Comenzó a sentirse con una caída del salario real,
incipientes problemas de desocupación y cierto grado de consenso en que el
estado de bienestar comenzaba a entrar en crisis." La inflación se
convirtió en un problema cotidiano para los obreros, los cuales veían decrecer
su poder de compra con el paso del tiempo, lo que a su vez los lleva a
organizarse y movilizarse por reclamos.
La sociedad queda atrapada en medio
de una polarización creada por la guerra fría, que comienza a polarizar también
a nuestro país. Tanto la URSS, como EEUU comienzan a financiar planes de
educación de sus partidarios y alientan el enfrentamiento. El mayo del 68 y la
guerra de Vietnam actúan como incentivos de la juventud para manifestarse.
A la vez existían problemas
internos: "El problema de los años sesenta y comienzos del setenta no se
planteaba por demandas de sectores excluidos. Lo que generó la crisis económica
del modelo sustitutivo de importaciones fue una lucha por el mantenimiento de
lo ya alcanzado. Los diferentes sectores
intentaron mantener el reparto de ingreso que conoció hasta el momento, algo
sólo alcanzado por los sectores más privilegiados a expensas de los demás.
Apareció una creciente actividad sindical, acompañada por los estudiantes,
quienes "El 7 y 14 de octubre de 1958 habían realizado las manifestaciones
estudiantiles más grandes de la época." Las huelgas se hicieron
frecuentes, muchas veces parando por completo la actividad del país, al igual
que las manifestaciones de solidaridad hacia la Revolución Cubana. A pesar de
que eran hechos aislados por la carencia de unión interna en la izquierda,
quedaba en evidencia el surgimiento de una disconformidad hacia el estado, y de
una intención de cambio. Las ideas izquierdistas alcanzaban todos los ámbitos
de la vida, promoviendo soluciones que en épocas de crisis parecían la única
salida.
El creciente movimiento social producto
de una progresiva unión entre los sectores de la izquierda tiene ciertas
repercusiones que serán de gran importancia en los años siguientes. Para
comenzar podemos ver que comienza a demostrar que la revolución no estaba
presente sólo en aquellos grupos de acciones violentas y que a su vez se iba
ganando la adhesión de sectores cada vez más amplios de la población, por otro
lado va deslegitimizando constantemente el régimen democrático, a su vez lleva
a justificar por un número importante de la población las salidas ilegales, y
finalmente pone en evidencia que la movilización no puede ser contrarrestada
por medio de los partidos tradicionales .
El MLN Tupamaros.
"De la
convicción en la no factibilidad de la revolución formal y de la esterilidad de
la acción política convencional... de la percepción de la opacidad y
esterilidad de la actividad gremial tal como esta se presentaba hacia 1965 a los elementos más
inquietos, del impulso a hacer algo por la promoción de una nueva imagen al
país, nació este movimiento...”
El MLN Tupamaros, el cual se venía gestando
desde 1962 pero que recién se hizo visible en el 67, organiza dentro de los
demás grupos representantes de izquierda, su modo de lucha frente al gobierno,
el cual implica la preferencia de la acción frente a la teoría. Como decía
Fernández Huidobro, uno de los líderes de la organización, "La izquierda
no puede pedir a las decenas de miles de desocupados que se mueran de hambre
sin el menor escándalo posible, simplemente porque esa izquierda no está lo
bastante organizada para defenderlos. Ni puede pedirle a otra generación de
peones, mujeres y niños de nuestra campaña, que posterguen su legítima rebeldía
porque la izquierda aún no está madura para
acompañarlos." Fue de esta manera que los Tupamaros comenzaron a
organizarse siguiendo la política de "Ármate y Espera", realizando
pocas acciones y siempre destinadas a robos de armas o dinero.
La represión de manifestaciones y huelgas por parte de la policía, al
igual que la acción de bandas fascistas (violencia de grupos de derecha),
produjeron un ascenso gradual de la violencia por parte del naciente grupo
armado de la izquierda. "Como forma de autodefensa de los militantes de
izquierda amenazados es que ellos sintieron la necesidad de organizar un cierto
aparato capaz de responder a la violencia contra ellos desatada." Sin
embargo, se puede apreciar la repercusión decisiva de dos sucesos en la ola de
violencia que caracteriza al período 1967-72. En primer lugar lo ocurrido el 22
de diciembre de 1966, fecha en la cual se da un enfrentamiento entre los
Tupamaros y la policía que da a conocer la existencia de la organización hasta
entonces oculta. En segundo lugar, la muerte del presidente Gestido sustituido
por el vice presidente Pacheco Areco, quien se caracterizó por un gobierno muy
estricto, recurriendo constantemente a las Medidas Prontas de Seguridad para
conservar el orden. De aquí en adelante los enfrentamientos y la violencia
llegaron a niveles nunca imaginados por la sociedad uruguaya. Incluso se llegó
a copar la ciudad de Pando, a pocos kilómetros de Montevideo, sin contar el
creciente número de personas que deseaban entrar en la lucha activa, y que lo
hicieron creando los llamados CAT (Comandos de Acción Tupamaros), que actuaban
en forma muy autónoma.
Definitivamente la acción armada por
parte de los Tupamaros influenció en la gestación del golpe militar en el año
1973, por un lado promoviendo "Una acción antisistema que obligó a la
izquierda partidaria legal a tener posiciones ambiguas que abarcan desde la
semilealtad a la deslealtad frente al sistema para no perder apoyo en sus bases
sociales." A su vez, agudiza el desprestigio de los partidos tradicionales
mediante denuncias de corrupción e incapacidad de los políticos tradicionales,
y por último creando el escenario perfecto para la acción de las Fuerzas
Armadas.
Las Fuerzas
Armadas llegan al Poder:
Las Fuerzas
Armadas entran en Escena.
El movimiento del MLN Tupamaros que
había adoptado una situación de clandestinidad, había crecido en un número lo
que hizo mucho más visible aún su acción. Varios militantes fueron presos, por
lo que la organización decidió llevar a cabo un operativo de fuga de éstos, el
cual fue muy eficiente, dejando la sensación de que, "Se había anulado, prácticamente,
toda la acción represiva efectuada por la policía en varios años. La respuesta
del gobierno fue encargar a las Fuerzas Armadas la responsabilidad de la lucha
antiguerrillera” , declarando "Estado de Guerra Interno" el 9 de
septiembre de 1971.
Luego de las elecciones de 1971, el Frente
Amplio, obtuvo "Menos del 20% de los votos emitidos, se sintió defraudado
en sus expectativas electorales. En ese contexto, la dirección nueva del MLN
concibió un plan de ofensiva generalizada y de enfrentamiento directo con las
Fuerzas Armadas, " ya que la vía legal quedaba definitivamente descartada.
Todo esto desembocó con el enfrentamiento de
mayor envergadura entre las Fuerzas Armadas y los Tupamaros, el 14 de abril de
1972, que a su vez marca el desmantelamiento de toda la organización tupamara.
Las Fuerzas Armadas adquirían así un gran prestigio frente a la opinión
pública, como las únicas capaces de controlar la situación.
El
Camino hacia el Golpe de Estado.
"Sólo
seis días después de haber recibido la orden de hacerse cargo de la lucha
antisubversiva la Junta de Comandantes en Jefe con la asistencia del Esmaco,
estableció el objetivo de 'consolidar y mantener la adhesión activa de la
población a los ideales democráticos republicanos'
así como 'restablecer el orden interno y brindar seguridad al desarrollo
nacional'." Los militares pensaban que en ese momento eran no sólo la
única salida que quedaba a la situación, sino que tomando en cuenta el desgaste
del sistema político, eran los únicos que otorgarían una solución efectiva.
En
este contexto es importante tener en cuenta que las Fuerzas Armadas, tenían
plena conciencia de que la revolución se encontraba presente en muchas áreas.
Quizás, las palabras editadas en el primer número de "El Rebenque",
el 9 de julio de 1972, haciendo referencia al fin de la acción antiguerrillera,
ilustren mejor la idea: "El toque de llamada de la Patria anuncia a sus
hijos, que la lucha continúa, que ha cambiado el campo de acción pero el
combate contra los traidores aún continúa... Pongámonos de pie, formulando un
juramento fervoroso de religión patriótica, diciéndoles que nuestra obra no ha
terminado y que de ello somos conscientes. " Por otro lado, cabe destacar
que las Fuerzas Armadas conocían el nivel de corrupción alcanzado en organismos
del Estado. Es por eso que en el segundo número de "El Rebenque",
sostienen: "Es el momento de empezar a poner Coroneles en Ministerios y
Entes Autónomos como oficiales de enlace con las Fuerzas Armadas. "
En
1972 se aprueba la DNS (Dirección General de Seguridad), institucionalizando la
acción de las Fuerzas Armadas. Como escribió en 1990 el Capitán de Fragata
Francisco Valiñas, "La DNS proporcionó el marco teórico (y también
legal...) para una participación militar que los mecanismos constitucionales no
preveían, al tiempo que dio a las Fuerzas Armadas una razón de ser. La
subversión proporcionó el enemigo real y tangible para combatir, cerrando el
triángulo de fuego”.
Bordaberry,
entendía que "no hay autoridad sin fuerza, " más aún, sostuvo 20 años
después del golpe que "Sin unificar el poder público y con ello reafirmar
la autoridad, no se podía hacer nada. " Falló en su intento por encontrar
esta unión, previo a los sucesos de febrero, por lo que luego del mencionado
mes, optó por unirse a las Fuerzas Armadas, imponiendo definitivamente el
régimen autoritario, con la disolución de las Cámaras el 27 de junio de 1973.
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