PRESENTACION
En la década del sesenta,
Uruguay sufría una crisis social,
política y económica. Existía una alta movilización gremial y política ya que
se habían formado recientemente los sindicatos. Esto ocurría en parte debido a
la situación económica que se atravesaba, principalmente a partir de 1965, bajo
un sistema económico en el que se enfrentaban altos niveles de inflación.
Además existía una importante especulación financiera y la deuda externa había
aumentado. Uruguay se empobreció en estos años ya que los salarios de los
trabajadores no acompañaron el aumento del costo de vida. Al mismo tiempo, hubo
una crisis bancaria que demostró que existía corrupción y provocó desconfianza
en ahorristas y posibles inversores.
En cuanto al sistema político,
existían tendencias opuestas dentro de los partidos tradicionales, el Partido
Colorado y el Partido Nacional. Asimismo, la izquierda tenía dificultades para
formar un frente político común por las diferencias entre las distintas
agrupaciones. De todas maneras, el Frente Amplio logró unificarse en 1971. Esta
situación acentuaba la fragmentación y hacía que los sectores políticos
perdieran poder. Jorge Pacheco[1], siguió con los mismos lineamientos que Oscar
Gestido[2], enfocándose en controlar la inflación. En el correr de la década
del 60 surgió un movimiento político de izquierda radical, el Movimiento de
Liberación Nacional – Tupamaros [3] cuya actuación se cataloga como de
guerrilla urbana. Desde la asunción de Pacheco la actividad guerrillera contra
el sistema de autoritarismo creció y diversificó su accionar, lo que implicó la
toma de algunas instituciones estatales, secuestros, robos. De todas maneras,
el saldo a estas crecientes manifestaciones siempre tenía detenidos, heridos o
exiliados.
Internacionalmente, en el 68
tomaban lugar grandes movilizaciones estudiantiles estadounidenses contra la
Guerra de Vietnam, y esto probablemente haya sido fuente de inspiración a las
protestas de “mayo del 68”en nuestro país. Los estudiantes
[1] Jorge Pacheco Areco (1920 –
1998).En 1962 fue electo diputado de Montevideo por lista10 del Partido
Colorado. Asumió la vicepresidencia de la República en 1967 como compañero de
fórmula de Oscar Gestido. Tras la muerte de Gestido, se convirtió en Presidente
desde 1968 hasta 1972. NAHÚM, Benjamín, (2004), Manual de Historia del Uruguay
(1903, 2000). Montevideo. Ediciones de la Banda Oriental
[2] Presidente de la República
Oriental del Uruguay por el Partido Colorado en 1967. Asumió el 1º de marzo de
1967 y culminó su Presidencia en diciembre de este año. Fue precedido por
Alberto Héber Usher quien fue Presidente del 1966 al 1967, y fue sucedido por
Jorge Pacheco Areco quien gobernó del 1967 al 1972. Ibídem.
[3] “El movimiento “Tupamaro”
(MLN-T) se constituyó como organización política autónoma de otros partidos y
agrupaciones en 1965. Sus miembros fundadores eran militantes de distintos
grupos y partidos políticos (mayoritariamente de izquierda), nucleados en torno
a la convicción de que el cambio social debía producirse por la vía armada. En
esta concepción, la lucha armada desempeñaba un papel de primer orden como
instrumento para tomar el poder y generar conciencia de lo que se sentía como
“opresión”. Ver apéndice 1. FREGA, Ana/
RUIZ, Esther/PORRINI, Rodolfo/ CUADRO, Inés, (2007), Historia del Uruguay en el
siglo XX (1890- 2005), Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental.p.178.
desaprobaban al gobierno por la
suba de precios del transporte colectivo, por la falta de recursos para la
enseñanza, a través de demostraciones conocidas como “relámpago”[1]. En
respuesta, se prohibió el derecho a huelga y las reuniones sindicales sin
ningún tipo de oposición debido a que Pacheco gobernaba por decreto y por ende,
reprimía a la oposición, al descontento y la conflictividad social. Además el
gobierno aplicó “medidas prontas de seguridad” que constaban de la suspensión
de las actividades de la enseñanza, impusieron la militarización de los
funcionarios públicos y la censura de la prensa opositora.
Las Fuerzas Armadas[2], cuyo objetivo
principal era: “proporcionar seguridad al desarrollo nacional”[3], se vieron
influenciadas por Estados Unidos al incorporar la “doctrina de seguridad
nacional”[4]. A su vez se destaca que fueron la principal herramienta utilizada
para controlar las revueltas sociales y estudiantiles. Ya comenzando la década
de los setenta, ocurrieron importantes fugas carcelarias, entre ellas, la fuga
de Punta Carretas[5], que fue de las más trascendentes y causó impacto por la complejidad de la
planificación y la concreción. Fue en estas circunstancias y luego de haber
asumido Bordaberry[6] como Presidente en 1972, que cayó el orden democrático y
se instauró la dictadura tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. [7]
[1] Demostraciones que consistían
en la ocupación de algunas instituciones y quema de neumáticos. O.cit.
FREGA.p.178.[2] Organismo constituido por el Ejército Nacional, organizado,
preparado, instruido y planificado para preparar, conducir y ejecutar los actos
militares que imponga la Defensa Nacional en el ámbito terrestre.Extraído de:
“Ejército Nacional. Siempre presente. Conozca al ejército”. En:
http://www.ejercito.mil.uy/conozca.htm. Consulta: 30/7/10.
[4] Las Fuerzas Armadas debían prepararse para
enfrentar un nuevo tipo de lucha, en la que el “enemigo” estaba dentro y no
fuera del país y actuaba con rostros en diversos múltiples frentes. Ibídem.[5]
Setiembre de 1971.Se fugaron 111 presos, dentro de los cuales 106 eran miembros
del MLN. Ibídem.
[6] Juan María Bordaberry (1928)
Las nuevas alianzas del ruralismo lo hicieron salir electo senador por el
Partido Nacional en 1963. En 1969 fue llamado por el Presidente Pacheco a
ocupar la cartera de Ganadería y Agricultura y de allí pasó a integrar la
fórmula alternativa de la “Unión Colorada y Batllista”. O.cit. NAHÚM.
Una de las interpretaciones
historiográficas es la de Carlos Zubillaga[1]. Según el historiador, el factor principal que explicó la caída del
orden democrático fue la debilidad del sistema político por su incapacidad para
enfrentar la crisis económica y social y
por la utilización del autoritarismo estatal para vencerla. Esta fragilidad se debió a la “atomización de
los partidos tradicionales que llevó a que escasearan las mayorías
parlamentarias” [2]y llevó “al acentuado presidencialismo constitucional que
propició el aumento del autoritarismo” [3]. El autoritarismo expresado en la
opresión mediante la fuerza, creció
además, debido a los actos subversivos como el de los Tupamaros. Si bien, esta
agrupación, según el autor, evidentemente no ganó terreno fácil, ni rápidamente
constituyó un aparato militar considerable, generó inquietudes en la sociedad y
en las autoridades por su organización en los asaltos, fugas, retención de
secuestrados y denuncias.
El incipiente autoritarismo que
emergía en el Uruguay también se fue revelando a través de la ilegalización de
grupos de izquierda, quienes siguieron actuando en forma clandestina y mediante
la creciente represión hacia los sindicatos, a quienes se responsabilizaba por
la inflación y el desorden. El “decretazo” en 1967, la toma de las “medidas
prontas de seguridad” y la censura de prensa y expresión del pensamiento, fueron otros signos característicos del
autoritarismo. El historiador considera, que la debilidad del sistema político
fue causante de la instauración de una dictadura porque se recurrió a la represión absoluta, que tuvo
como resultado final el golpe de Estado militar. Si el régimen hubiera logrado
remontar la crisis cuyos síntomas fueron señalados, la caída de la democracia
hubiera dependido de las acciones políticas, acciones y omisiones que realizaran
los actores en la coyuntura. Es de esta forma entonces, con la dirigencia
autoritaria del Presidente y con la fragilidad del sistema político en general,
que C. Zubillaga explica la caída del
orden democrático.
La visión del Licenciado en
Ciencias Históricas, revela el rol de los problemas del sistema político
uruguayo, los vincula con las circunstancias económicas y sociales, y revela un estudio global del tema. Sin
embargo, en la explicación no muestra en forma conjunta, las ideas y sus lazos directos con los hechos
ocurridos que faciliten su comprensión.
OTRAS OPINIONES
Charles Gillespie[1]plantea que
existieron varios aspectos salientes de la crisis uruguaya luego de 1968 yendo
en orden descendente, desde los que más amenazaban a la democracia hasta los
que influyeron pero no sustancialmente. Estos para él son: la expansión de la
función militar, la violencia en ascenso, los conflictos laborales, la
inestabilidad económica y el extremismo ideológico. Además presenta otros como
la acción de los tupamaros. Para exponer estas ideas como principales motivos
de la caída de la democracia, él se basa en los resultados obtenidos en una
encuesta [2]realizada en Uruguay[3].
En otro orden, Juan Rial[1]
expresa una visión que presenta a los Tupamaros como principales responsables
de la disolución de la democracia, aunque toma también, en cuenta otros
factores para explicar el surgimiento de una dictadura. Por eso dice que
“Muchas de las explicaciones para estos hechos, tienden a sostener que los
hechos, ineludiblemente, conducían a un resultado único, es decir, la caída de
la democracia y la implantación de un sistema autoritario” [2]. Existió un
fuerte aumento de la movilización social lo que generó gran inestabilidad, y se
asistió al avance de nuevos actores políticos: tanto los grupos armados
violentos de izquierda como las Fuerzas Armadas. Aunque presenta un escenario en que hubo
varios actores, Rial remarca que los Tupamaros fueron sin dudas los
protagonistas. Argumenta esta idea al decir que
este grupo organizado fue superando los canales y límites previstos para
institucionalizar el conflicto, y eso tuvo consecuencias. Entre otros efectos,
se deslegitimó el régimen democrático y paralelamente, se justificó la búsqueda
de salidas fuera de los mecanismos habituales por parte de una gran cantidad de
habitantes. Además, se destaca que la constante protesta diaria no pudo ser
contrarrestada
Selva López[1] por otra parte,
interpreta que el principal motivo por
el cual se implantó el sistema dictatorial fue el ascenso de las Fuerzas
Armadas. “Las Fuerzas Armadas_ afirma la historiadora_ se apartan de sus
prácticas corrientes: intentos golpistas, incorporación al aparato
administrativo del Estado y atisbos de participación en una presunta tarea de
construcción nacional”[2]. Al tener en cuenta el contexto histórico, la
historiadora sostiene que las Fuerzas Armadas fueron adquiriendo mayor poder y
una privilegiada posición dentro del Estado. Este ascenso fue producto de la
delegación de tareas por parte del Presidente, esencialmente en relación a los
actos de protesta llevados a cabo por diversos grupos sociales. Asimismo,
afirma que fueron designados por “los sectores dominantes” para aplicar “un
proyecto oligárquico de estabilización
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