jueves, 15 de octubre de 2015
jueves, 1 de octubre de 2015
GOBIERNOS BLANCOS 1959-1966
Con la Constitución de 1952 se había vuelto a la vieja idea batllista del gobierno colegiado como modo de impedir la dictadura y posibilitar la representación de las minorías en el Poder Ejecutivo. Por otra parte se buscaba salida a la creciente crisis económica y social.
Bajo la nueva constitución habrá tres gobiernos: el primero de mayoría colorada y los otros dos de mayoría blanca hasta que el fracaso del sistema traiga la vuelta al ejecutivo unipersonal con la Constitución de 1967, forma que se ha mantenido hasta hoy. Con todo el bipartidismo en Uruguay estaba llegando a su fin. Se formó la Unión Popular, el Partido Demócrata Cristiano se desprendió de la Unión Cívica y los partidos tradicionales conformaron activas fracciones progresistas muy cercanas a la izquierda. La constitución de 1952 establecía un ejecutivo de nueve miembros, seis del partido ganador de las elecciones y tres del partido que resultara segundo en votos, popularmente se lo conoció como el colegiado.
Las elecciones de 1958 en las cuales triunfaron los blancos parecieron acabar con un periodo de gobierno colorado batillista de noventa años y trajeron la esperanza del fin de la crisis económica y social del país, pero los obstáculos fueron múltiples y esto no cristalizó.
La sociedad con sus antiguas estructuras imposibilitó el cambio hacia el liberalismo económico impulsado por el gobierno. El neobatllismo de los años anteriores había cultivado el dirigismo económico que los blancos rechazaban por considerar que solo favorecía a los industriales y enriquecía a las ciudades, en especial a Montevideo, con dinero extraído del campo. Los blancos propiciaban el liberalismo económico, corriente de pensamiento surgida en Inglaterra a fines del siglo XVIII que defiende la libertad individual para producir mercancías y venderlas según el libre juego de la oferta y la demanda. Se oponían pues a la intervención del Estado en la economía buscando el enriquecimiento de los particulares. Bajo la orientación de los blancos el Estado ya no fijó los precios ni subsidió producción alguna al tiempo que se abrió el mercado nacional a los productos importados en perjuicio de la industria local. Se acabaron las reservas monetarias del país (divisas) y se recurrió a crecientes préstamos internacionales generando deuda externa. El Fondo Monetario Internacional pasará a tener importante gravitación en los asuntos internos pues se constituyó en el financiador del país.
Durante el primer gobierno colegiado blanco (1959-1962) con mayoría herrero-ruralista y la fuerte presencia del líder ruralista Benito Nardone (Chicotazo), la balanza comercial continuó siendo desfavorable, la desocupación creció y el endeudamiento externo fue cada vez más pesado. Una catástrofe natural afectó profundamente al país: grandes inundaciones se produjeron en 1959 tras veinte días de lluvia ininterrumpida, hubo grandes pérdidas materiales y 40.000 evacuados; la ciudad de Paso de los Toros, por ejemplo, debió ser totalmente desalojada porque la represa hidroeléctrica de Rincón del Bonete se desbordó completamente. En Durazno la creciente alcanzó niveles solo superados posteriormente por la creciente de 2007. Esto llevó al gobierno a tomar Medidas Prontas de Seguridad.
El segundo gobierno blanco (a partir de 1963) con mayoría de la UBD (Unión Blanca Democrática) y la fuerte influencia política de Luis Alberto de Herrera, Benito Nardone y Daniel Fernández Crespo, logró algunas mejoras pero no pudo superar la crisis y el descontento social creció.
Uruguay entre 1953-1966
Uruguay entre 1953-1966
Uruguay entre 1953-1966
Crisis del Modelo ISI
Crisis del Modelo ISI
“La época de bonanza económica producida por los buenos precios de nuestros rubros exportables durante la Segunda Guerra Mundial y la de Corea, presenció la expansión de la industria y del empleo, la mejora del salario y la elevación general del nivel de vida de la población. El país creció y su riqueza se repartió mejor.
Pero ese crecimiento tenía topes: terminaron las guerras ajenas y con ellas los buenos preciosos; el pequeño mercado interno frenó a la industria: las divisiones partidarias debilitaron a los Gobiernos, que no atinaron a impulsar una política adecuada a la nueva realidad.
La población creyó que la solución podía estar en un cambio en la conducción del Estado y se produjo la rotación de los Partidos tradicionales en el poder.
Era el menos incómodo de los cambios para una sociedad renuente a enfrentarlos pero nadie sabía sí sería eficaz el camino elegido”
“ Hacía mediados de la década, por distintos motivos, el descontento había ganado a sectores sociales muy diversos. Muchos ganaderos que se sentían los más perjudicados por las políticas neobatllistas, especulaban reteniendo la lana para exportación o contrabandeando ganado para obtener mejores precios. La mayoría de los industriales , privados de los subsidios estatales, disminuyeron las compras de máquinas e insumos, redujeron su actividad y despidieron trabajadores .
A medida que decrecían las exportaciones e ingresaban menos divisas, el Estado debió acudir a las reservas para hacer frente a los gastos. Las compras al exterior decrecieron y los productos nacionales comenzaron a escasear debido al descenso de la actividad manufacturera. La falta de artículos y el acopio de los especuladores provocaron carestía, mientras la reducción de dólares en plaza puso en riesgo la estabilidad del peso, En el mercado negro, las divisas cuadriplicaba su valor oficial”
Historia tomo 3 Ed. Santillana P 226
“La rotación de los partidos en el poder, con las elecciones de 1958, fue un hecho que demostró la importancia que las instituciones políticas y los valores sociales definidos en torno a la democracia liberal y su 'estado de derecho' tenían para la sociedad uruguaya. Sus resultados confirmaron una vez más la tendencia predominar de huir de los extremos y la preferencia por salidas moderadas. Pero, a la vez, revelaron el encontrar soluciones a las dificultades económico-sociales, no en el terreno de la estructura productiva- lo que inevitablemente hubiera traído cambios importantes en la vida nacional. ,sino que se buscó el más fácil e indoloro de la rotación en el poder de los miembros del sistema político: un partido por otro. Quedaba por ver si ese cambio más fácil era también efectivo”.
Historia Uruguaya ,t.7 p.122
Indica:
¿Cuáles fueron las soluciones que encontraron los uruguayos para salir de la crisis”
Los Blancos al gobiernos.
En parte como respuesta a este estado de cosas, una amplia mayoría de la población del electorado se volcó al Partido Nacional en las elecciones de 1958.
Durante el gobierno del tercer colegiado (1959-1962) la mayoría del partido Nacional estuvo en manos de la alianza de Herrera y Nardone, llamada herrerismo-ruralismo. Por el contrario el cuarto colegiado (1963- 1967) la mayoría nacionalista perteneció a la Unión Blanca Democrática (UBD)
primer colegiado Blanco
El Partido Nacional intentó cambiar la orientación económica aplicada hasta el momento por los colorados. La política proteccionista , con los altos aranceles a la importación y subsidios a la producción industrial, fue sustituida por una orientación liberal y de apertura económica a través de la Ley de Reforma Cambiaría y Monetaria-
El Ministro de Hacienda, Cr. Juan Eduardo Azzini, fue el encargado de instrumentar los cambios en la política económica. Estas se incluyeron en laLey Cambiaría y Monetaria que buscaba liberalizar la economía: Algunas medidas que llevaron adelante.
- Supresión de los Cambios múltiples: El dólar se cotizaría libremente: el precio relacionado con la moneda nacional se determinaría por la oferta y la demanda de la divisa y ya no fijado por el BROU. Esto produjo un aumento de $ 4.11 a $11. Las divisas se podían comprar libremente en el mercado, el BROU perdió el monopolio de su manejo.
- Se estableció la libre importación y exportación de bienes y servicios
- Se eliminaron subsidios a los artículos de primeras necesidad como a los cultivos industriales (trigo, lino, girasol,remolacha)
Reforma Liberal
Esta reforma seguía las orientaciones dadas por el FMI .
Los resultados no fueron los esperado: Nuestra balanza de pagos fue deficitaria. Las exportaciones en este período aumentaron pero también aumentaron las importaciones, ... lo que determinó que balanza comercial continuara siendo deficitaria.
Esta situación generó una pérdida constante de reservas y divisas, a lo que se le sumó la inexistencia de ahorro interno la ausencia de inversión tecnológica y productiva.
Distintas propuestas para salir de la crisis
Segundo Colegiado Blanco
Por todo lo referido anteriormente, motivó que apartir de 1962, el nuevo grupo, la UBD, intentara un cambio en la polìtica económica para superar la situación.
Encargò a la Comisión de Investigación y Desarrollo económico (CIDE) un estudio sobre la realidad nacional, Comisión inspirada en el desarrollismo económico.
En 1962 realizan un Censo de Población, que no se realizaba desde 1908, y publicó un informe sobre la situación del país:
Los problemas detectados por la CIDE fueron:
Estancamiento productivo, en el agro por un régimen inadecuado de tenencia de la tierra (latifundio y minifundio) y el atraso tecnológico.y en la industria debía renovarse y finaciar equipos nuevos para se competitiva a nivel internacional y así poder superar la valla del pequeño mercado inerno..
Enfrentamiento social, agravado por el estancamiento productivo, que hacia que los diferentes sectores sociales intentaran mantener sus beneficios.
Inflación, endeudamiento devaluaciones Solo podían ser resueltas con un plan que incluyera profundas reformas , pero la Comisión advertía que para ello eradicho necesariao que existiera volontad política . Dicho plan no llegó a desarrollarse porque no se logró ni voluntad política, ni concertación social
Desarrollo de la Banca y las Financieras : La banca privada tuvo una expansión considerable en esta etapa, llegando a contar con 60 instituciones y 500 filiales. Una consecuencia fue la competencia por captar capitlaes y clientes, que llevò excesos en la conducción bancaria, favorecida por la flata de control estatal. Debido a esto el BROU perdió posición frente la banca privada, pero no sus obligaciones como dar ceditos para cubrir el defícit fiscal y pagar la dueda.
La banca privada se dedico a la especulación y a subsidiar a algunos sectores que presionaban al Estado para obtener mejoras- EJ los ganaderos
En 1964, con el estancamiento productivo y la especulación se generó en el país una crisis bancanaria, algunos bancos quebraron como el Transatlántico y otros fueron intervenidos para el ESTADO y se ajustaron los controles sobre el sistema bancario.
Pero no lograron frenar la inflación que se hizo insostenible hacia 1966, comprometiéndose la permanencia del PARTIDO Nacional en el gobierno.
Encargò a la Comisión de Investigación y Desarrollo económico (CIDE) un estudio sobre la realidad nacional, Comisión inspirada en el desarrollismo económico.
En 1962 realizan un Censo de Población, que no se realizaba desde 1908, y publicó un informe sobre la situación del país:
Los problemas detectados por la CIDE fueron:
Estancamiento productivo, en el agro por un régimen inadecuado de tenencia de la tierra (latifundio y minifundio) y el atraso tecnológico.y en la industria debía renovarse y finaciar equipos nuevos para se competitiva a nivel internacional y así poder superar la valla del pequeño mercado inerno..
Enfrentamiento social, agravado por el estancamiento productivo, que hacia que los diferentes sectores sociales intentaran mantener sus beneficios.
Inflación, endeudamiento devaluaciones Solo podían ser resueltas con un plan que incluyera profundas reformas , pero la Comisión advertía que para ello eradicho necesariao que existiera volontad política . Dicho plan no llegó a desarrollarse porque no se logró ni voluntad política, ni concertación social
Desarrollo de la Banca y las Financieras : La banca privada tuvo una expansión considerable en esta etapa, llegando a contar con 60 instituciones y 500 filiales. Una consecuencia fue la competencia por captar capitlaes y clientes, que llevò excesos en la conducción bancaria, favorecida por la flata de control estatal. Debido a esto el BROU perdió posición frente la banca privada, pero no sus obligaciones como dar ceditos para cubrir el defícit fiscal y pagar la dueda.
La banca privada se dedico a la especulación y a subsidiar a algunos sectores que presionaban al Estado para obtener mejoras- EJ los ganaderos
En 1964, con el estancamiento productivo y la especulación se generó en el país una crisis bancanaria, algunos bancos quebraron como el Transatlántico y otros fueron intervenidos para el ESTADO y se ajustaron los controles sobre el sistema bancario.
Pero no lograron frenar la inflación que se hizo insostenible hacia 1966, comprometiéndose la permanencia del PARTIDO Nacional en el gobierno.
COLEGIADOS NACIONALISTAS 2
Colegiados Nacionalistas
Consejo Nacional de Gobierno 1959-1963
El Consejo Nacional de Gobierno que gobernó Uruguay en el periodo 1959 - 1963 resultó electo en las elecciones de noviembre de 1958. Se trató de una instancia histórica: luego de más de 9 décadas de supremacía colorada, ganaba el Partido Blanco. Por este motivo, se suele conocer a este gobierno como "el primer colegiado blanco".
Composición
De acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1952, estaba integrado por nueve Consejeros: una mayoría blanca de seis Consejeros pertenecientes al Herrerismo-Ruralismo: Martín Recaredo Echegoyen, Benito Nardone, Eduardo Víctor Haedo, Faustino Harrison, Justo Alonso y Pedro Zabalza Arrospide; y tres más por la minoría colorada, dos de ellos pertenecientes a la Lista 15: Manuel Rodríguez Correa (quien falleció en 1961, siendo sustituido en el cargo por Héctor Grauert) y Ledo Arroyo Torres, y uno por la Lista 14, César Batlle Pacheco. Los cuatro primeros presidieron sucesivamente el cuerpo.
Obra de gobierno
Ardua tarea le esperaba al primer colegiado de mayoría blanca. Si bien en el Parlamento el Partido Nacional tenía una amplia mayoría de 17 senadores y 54 diputados, las divisiones internas eran feroces, con innumerables rencillas entre el bloque herrero-ruralista y la Unión Blanca Democrática, rival interna derrotada por pocos votos en las elecciones. Al interior del bloque herrero-ruralista las cosas tampoco eran sencillas. Y la oposición colorada era cerril ya desde el inicio, con la recordada exclamación de la senadora Alba Roballo: a los blancos, ni un vaso de agua. El Parlamento realizó 50 interpelaciones al equipo de gobierno en el curso de 4 años.
Para colmo de males, este gobierno colegiado inexperiente tuvo que hacerle frente a las inundaciones en el año 1959, lo cual motivó que decretasen medidas prontas de seguridad.
El modelo político de Uruguay, basado en el estatismo y la sustitución de importaciones, estaba agotado. Urgió efectuar una reforma monetaria y cambiaria, labor del ministro de Hacienda Juan Eduardo Azzini.
De gran relevancia fue la actuación del ministro de Ganadería, Carlos V. Puig, quien también llegó a ocupar interinamente la cartera del Interior.
Por su parte, el ministro de Obras Públicas Luis Giannattasio realizó importantes obras de infraestructura y vialidad.
Consejo Nacional de Gobierno 1963-1967
El Consejo Nacional de Gobierno que gobernó Uruguay en el periodo 1963 - 1967 resultó electo en las elecciones de noviembre de 1962.
Como continuó el Partido Nacional por segunda consecutiva vez en el gobierno tras su histórica victoria electoral en 1958, se lo suele llamar "el segundo colegiado blanco".
Composición
De acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1952, el CNG estaba integrado por nueve Consejeros: una mayoría blanca de seis Consejeros pertenecientes a la Unión Blanca Democrática: Daniel Fernández Crespo (quien fallece en 1964, siendo sustituido por Alfredo Puig Spangenberg), Luis Giannattasio (el mismo fallece en 1965, siendo sustituido por Alejandro Zorrilla de San Martín), Washington Beltrán Mullin, Alberto Héber Usher, Carlos María Penadés y Héctor Lorenzo y Losada; y tres más por la minoría colorada, dos de ellos pertenecientes a la Lista 15: Alberto Abdala (en sustitución del renunciante Luis Batlle Berres) y Amílcar Vasconcellos, y uno por la Unión Colorada y Batllista, Óscar Gestido.
Presidieron sucesivamente el cuerpo: Daniel Fernández Crespo, Luis Giannattasio, Washington Beltrán Mullin y Alberto Héber Usher
Actividad de gobierno
La composición de la mayoría gobernante, en realidad había sido fruto de acuerdos preelectorales; y no tardarían en manifestarse fuertes desavenencias entre los miembros del CNG. Fueron frecuentes las votaciones divididas en su seno.
El segundo colegiado blanco tuvo una dura tarea en materia económica, con amenazas de inflación y estancamiento; varios titulares rotaron por la cartera de Hacienda. También debieron hacer frente a los inicios de una escalada de extremismo que se profundizaría a fines de los años 1960: los primeros atentados a manos de la guerrilla urbana de los Tupamaros, y una interna militar con un silencioso ascenso de militares con ideas golpistas, como el general Mario Aguerrondo (cuyo ascenso fue resistido por el Presidente del CNG Washington Beltrán Mullin). Se comienza a aplicar el instituto de las medidas prontas de seguridad.
El sistema de gobierno colegiado terminó desprestigiado por su inoperancia. Pronto se harían realidad propuestas de reforma constitucional, que se plasmarían en el plebiscito realizado en simultánea con las elecciones de 1966, tras el cual entraría en vigencia la nueva Constitución que restauró el sistema de presidencia unipersonal.
Colegiados Nacionalistas
Principales leyes aprobadas en el primer Colegiado nacionalista:
1959 : Ley 12.670 Reforma Cambiaria y Monetaria, se derogaron las disposiciones que autorizan a fijar tipos de cambios diferenciales, se declara libre la Importación de toda clase de mercaderías. Se establese un régimen de venta de divisas y de detracción para las exportaciones. Se modifican Normas sobre valor y equivalencia de la moneda y se deroga la ley 10.000 transfiriéndose los cometidos y funcionarios del contralor de exportaciones e importaciones del Banco de la República.
Se exonera de derechos de importación a fertilizantes, maquinaria agrícola, herramientas y artículos destinados a la explotacion agropecuaria. Se establecen los porcentajes de detracciones a las exportaciones de diversos productos agropecuarios.
Ley 12.645 Se declara la obligatoriedad y reglamentación de la lucha contra la Piojera.
Ley 12.629 Repoblación ganadera, se prohibe con Norma y excepciones la faena y castración de vientres bovinos, y de terneros de raza.
Ley 12.686 Convención sobre el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, se aprueba la suscrita en Washington y un protocolo de enmiendas.
1960 : Ley 12.739 Se aprueba el contrario de prestamos con el banco internacional de reconstrucción para el plan de mejoramiento ttécnico.
Ley 12.746 Se modifican disposiciones de la ley 12.394 en lo que refiere a Normas de crédito , creación de fondo especial, recursos, adquisición de equipo, etc.
Ley 12.787 Plan de estimulo a la producción agropecuaria, se dispone la aplicacion de intervenciones con cargo al producido de las detracciones y se crea una comisión para el accesoramiento.
1961 : Ley 13.032 Se da la dominación del Centro de Investigación Agrícola al Instituto Filotecnico y Semillero Nacional.
Ley 12.938 Se declara obligatoria la lucha en todo el territorio nacional y se fijan las multas a aplicarse en lo infractores.
Ley 13.032 Se da al Laboratorio de Biología Animal la dominación de Centro de Investigaciones veterinarias.
Consejo Nacional de Gobierno 1959-1963
El Consejo Nacional de Gobierno que gobernó Uruguay en el periodo 1959 - 1963 resultó electo en las elecciones de noviembre de 1958. Se trató de una instancia histórica: luego de más de 9 décadas de supremacía colorada, ganaba el Partido Blanco. Por este motivo, se suele conocer a este gobierno como "el primer colegiado blanco".
Composición
De acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1952, estaba integrado por nueve Consejeros: una mayoría blanca de seis Consejeros pertenecientes al Herrerismo-Ruralismo: Martín Recaredo Echegoyen, Benito Nardone, Eduardo Víctor Haedo, Faustino Harrison, Justo Alonso y Pedro Zabalza Arrospide; y tres más por la minoría colorada, dos de ellos pertenecientes a la Lista 15: Manuel Rodríguez Correa (quien falleció en 1961, siendo sustituido en el cargo por Héctor Grauert) y Ledo Arroyo Torres, y uno por la Lista 14, César Batlle Pacheco. Los cuatro primeros presidieron sucesivamente el cuerpo.
Obra de gobierno
Ardua tarea le esperaba al primer colegiado de mayoría blanca. Si bien en el Parlamento el Partido Nacional tenía una amplia mayoría de 17 senadores y 54 diputados, las divisiones internas eran feroces, con innumerables rencillas entre el bloque herrero-ruralista y la Unión Blanca Democrática, rival interna derrotada por pocos votos en las elecciones. Al interior del bloque herrero-ruralista las cosas tampoco eran sencillas. Y la oposición colorada era cerril ya desde el inicio, con la recordada exclamación de la senadora Alba Roballo: a los blancos, ni un vaso de agua. El Parlamento realizó 50 interpelaciones al equipo de gobierno en el curso de 4 años.
Para colmo de males, este gobierno colegiado inexperiente tuvo que hacerle frente a las inundaciones en el año 1959, lo cual motivó que decretasen medidas prontas de seguridad.
El modelo político de Uruguay, basado en el estatismo y la sustitución de importaciones, estaba agotado. Urgió efectuar una reforma monetaria y cambiaria, labor del ministro de Hacienda Juan Eduardo Azzini.
De gran relevancia fue la actuación del ministro de Ganadería, Carlos V. Puig, quien también llegó a ocupar interinamente la cartera del Interior.
Por su parte, el ministro de Obras Públicas Luis Giannattasio realizó importantes obras de infraestructura y vialidad.
Consejo Nacional de Gobierno 1963-1967
El Consejo Nacional de Gobierno que gobernó Uruguay en el periodo 1963 - 1967 resultó electo en las elecciones de noviembre de 1962.
Como continuó el Partido Nacional por segunda consecutiva vez en el gobierno tras su histórica victoria electoral en 1958, se lo suele llamar "el segundo colegiado blanco".
Composición
De acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1952, el CNG estaba integrado por nueve Consejeros: una mayoría blanca de seis Consejeros pertenecientes a la Unión Blanca Democrática: Daniel Fernández Crespo (quien fallece en 1964, siendo sustituido por Alfredo Puig Spangenberg), Luis Giannattasio (el mismo fallece en 1965, siendo sustituido por Alejandro Zorrilla de San Martín), Washington Beltrán Mullin, Alberto Héber Usher, Carlos María Penadés y Héctor Lorenzo y Losada; y tres más por la minoría colorada, dos de ellos pertenecientes a la Lista 15: Alberto Abdala (en sustitución del renunciante Luis Batlle Berres) y Amílcar Vasconcellos, y uno por la Unión Colorada y Batllista, Óscar Gestido.
Presidieron sucesivamente el cuerpo: Daniel Fernández Crespo, Luis Giannattasio, Washington Beltrán Mullin y Alberto Héber Usher
Actividad de gobierno
La composición de la mayoría gobernante, en realidad había sido fruto de acuerdos preelectorales; y no tardarían en manifestarse fuertes desavenencias entre los miembros del CNG. Fueron frecuentes las votaciones divididas en su seno.
El segundo colegiado blanco tuvo una dura tarea en materia económica, con amenazas de inflación y estancamiento; varios titulares rotaron por la cartera de Hacienda. También debieron hacer frente a los inicios de una escalada de extremismo que se profundizaría a fines de los años 1960: los primeros atentados a manos de la guerrilla urbana de los Tupamaros, y una interna militar con un silencioso ascenso de militares con ideas golpistas, como el general Mario Aguerrondo (cuyo ascenso fue resistido por el Presidente del CNG Washington Beltrán Mullin). Se comienza a aplicar el instituto de las medidas prontas de seguridad.
El sistema de gobierno colegiado terminó desprestigiado por su inoperancia. Pronto se harían realidad propuestas de reforma constitucional, que se plasmarían en el plebiscito realizado en simultánea con las elecciones de 1966, tras el cual entraría en vigencia la nueva Constitución que restauró el sistema de presidencia unipersonal.
Colegiados Nacionalistas
Principales leyes aprobadas en el primer Colegiado nacionalista:
1959 : Ley 12.670 Reforma Cambiaria y Monetaria, se derogaron las disposiciones que autorizan a fijar tipos de cambios diferenciales, se declara libre la Importación de toda clase de mercaderías. Se establese un régimen de venta de divisas y de detracción para las exportaciones. Se modifican Normas sobre valor y equivalencia de la moneda y se deroga la ley 10.000 transfiriéndose los cometidos y funcionarios del contralor de exportaciones e importaciones del Banco de la República.
Se exonera de derechos de importación a fertilizantes, maquinaria agrícola, herramientas y artículos destinados a la explotacion agropecuaria. Se establecen los porcentajes de detracciones a las exportaciones de diversos productos agropecuarios.
Ley 12.645 Se declara la obligatoriedad y reglamentación de la lucha contra la Piojera.
Ley 12.629 Repoblación ganadera, se prohibe con Norma y excepciones la faena y castración de vientres bovinos, y de terneros de raza.
Ley 12.686 Convención sobre el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, se aprueba la suscrita en Washington y un protocolo de enmiendas.
1960 : Ley 12.739 Se aprueba el contrario de prestamos con el banco internacional de reconstrucción para el plan de mejoramiento ttécnico.
Ley 12.746 Se modifican disposiciones de la ley 12.394 en lo que refiere a Normas de crédito , creación de fondo especial, recursos, adquisición de equipo, etc.
Ley 12.787 Plan de estimulo a la producción agropecuaria, se dispone la aplicacion de intervenciones con cargo al producido de las detracciones y se crea una comisión para el accesoramiento.
1961 : Ley 13.032 Se da la dominación del Centro de Investigación Agrícola al Instituto Filotecnico y Semillero Nacional.
Ley 12.938 Se declara obligatoria la lucha en todo el territorio nacional y se fijan las multas a aplicarse en lo infractores.
Ley 13.032 Se da al Laboratorio de Biología Animal la dominación de Centro de Investigaciones veterinarias.
COLEGIADOS BLANCOS
los colegiados blancos
“En 1962, ya fallecido Luis Alberto de Herrera (1959), volvió a triunfar el Partido Nacional en las elecciones nacionales, pero esta vez por un margen considerablemente menor (menos de 25000 votos) cambiando la relación de fuerzas dentro del lema (los grupos más centristas, agrupados en torno de la Unión Blanca Democrática, triunfaron sobre la fracción herrero-ruralista, mucho más radical en su propuesta de liberalización económica)
La conducción económica del nuevo gobierno marcó algunos cambios que atenuaron los alcances de la Reforma Monetaria y Cambiara. Se volvió a establecer un doble mercado cambiario y se moderó la libertad de importación mediante el aumento de los recargos y depósitos previos. La nueva política, que abandonaba inicialmente la ortodoxia fondomonetarisma, tenía como principal objetivo superar la crisis del sector externo y denotaba cambios de importancia en las apoyaturas sociales y políticas del nuevo gobierno. Los ganaderos parecían haber perdido su gran oportunidad para incidir decisivamente en el rumbo de las políticas públicas. Asimismo, el nuevo gobierno dio un renovado impulso a las actividades de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (organismo creado en 1959 para planificar el proyecto de inversiones en el sector público), aunque se mostró remiso a la hora de concretar sus recomendaciones, las que en muchos aspectos configuraban las bases de un modelo de superación de la crisis estructural y el estancamiento. Los sesenta –…- serían años pródigos en propuestas, años que podrían encontrar un buen resumen en las tareas ambiciosas de la CIDE y más tarde del Plan Nacional de Desarrollo aprobado el 10 de febrero de 1966, paradigmas ambos, o cruce de caminos, desde los cuales era posible –recuerda el politólogo Adolfo Garcé- ir hacia la izquierda, hacia el centro o hacia la derecha.
Pero el viraje no tuvo el éxito esperado. Luego de una primera etapa muy breve que arrojó algunos resultados alentadores, se volvió a una situación deficitaria en el sector externo. Problemas serios en la política cambiaria, ambientados por las conductas especulativas de los principales grupos económicos, culminaron –en 1965- en una de las mayores crisis bancarias de la historia del país. La espiral inflacionaria volvió a desatarse, cayó nuevamente el salario real y arreció la conflictividad social. Hacia el final de este segundo gobierno blanco se operó otro cambio dramático en la conducción económica, reorientada a la ortodoxia fondomonetarista. Ese cambio de política no daría réditos económicos ni políticos. Los problemas (inflación, fuga de capitales, endeudamiento, etc.) reaparecieron con fuerza en 1966, lo que seguramente favoreció la derrota nacionalista y la recuperación del gobierno por el Partido Colorado en las elecciones de ese año.
Lo ocurrido durante las dos administraciones blancas resultaba muy significativo desde diversos puntos de vista. Ya hemos anotado hasta qué punto la crisis estructural iniciada a mediados de los cincuenta se había asociado desde el arranque con la quiebra del ‘modelo batllista’. Sin embargo, el sinuoso itinerario de las políticas públicas a partir de 1955 (y en especial luego de 1958), así como una mínima evaluación de sus resultados, alentó la aparición de lo que entonces comenzaría a denominarse ‘el modelo alternativo’. Los programas rupturistas, identificados todos en mayor o menor medida con un amplio programa de liberalización económica, había vuelto a chocar con bloqueos claramente identificados con el período anterior, ahora vigentes bajo un nuevo elenco gobernante: clientelismo, intervención y arbitraje estatal en la articulación de demandas particularistas de actores corporativos, crecimiento del fraccionalismo partidario, consiguiente densificación de la ‘telaraña’ de viejo sistema de mediaciones y compromisos múltiples, entre otros.
El polítólogo Francisco Panizza ha puesto el acento en que el fracaso de las políticas económicas durante los gobiernos blancos adquiere mayor destaque si se cotejan sus objetivos iniciales con los resultados obtenidos: a contramano de los discursos liberalizantes, el gasto público creció y mantuvo su composición interna; la opción inicial por los ganaderos debió ser sustituída por una política más oscilante y ambigua en la relación con los distintos agentes económicos; el Estado volvió a demostrar su consistencia institucional, lo que dificultaba el tono representacional del programa de ‘vuelta al mercado’, etc. Estos fenómenos –insiste Panizza- se asociaban también con la persistencia de una crisis de hegemonía en la sociedad uruguaya: los ganaderos repitieron en la coyuntura muchas de sus debilidades tradicionales en la materia, sin dejar paso a ello a agregados nuevos o particularmente impetuosos. La reestructura económica parcía exigir una reestructura política que terminara con las inercias, con los equilibrios y también con las resistencias y continuidades de la vieja formación política uruguaya. “ (Caetano, G., Rilla, J. Historia Contemporánea del Uruguay. De la Colonia al Siglo XXI. Ed. Fin de Siglo. Uruguay, 2005. pp. 282, 283)
“En 1962, ya fallecido Luis Alberto de Herrera (1959), volvió a triunfar el Partido Nacional en las elecciones nacionales, pero esta vez por un margen considerablemente menor (menos de 25000 votos) cambiando la relación de fuerzas dentro del lema (los grupos más centristas, agrupados en torno de la Unión Blanca Democrática, triunfaron sobre la fracción herrero-ruralista, mucho más radical en su propuesta de liberalización económica)
La conducción económica del nuevo gobierno marcó algunos cambios que atenuaron los alcances de la Reforma Monetaria y Cambiara. Se volvió a establecer un doble mercado cambiario y se moderó la libertad de importación mediante el aumento de los recargos y depósitos previos. La nueva política, que abandonaba inicialmente la ortodoxia fondomonetarisma, tenía como principal objetivo superar la crisis del sector externo y denotaba cambios de importancia en las apoyaturas sociales y políticas del nuevo gobierno. Los ganaderos parecían haber perdido su gran oportunidad para incidir decisivamente en el rumbo de las políticas públicas. Asimismo, el nuevo gobierno dio un renovado impulso a las actividades de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (organismo creado en 1959 para planificar el proyecto de inversiones en el sector público), aunque se mostró remiso a la hora de concretar sus recomendaciones, las que en muchos aspectos configuraban las bases de un modelo de superación de la crisis estructural y el estancamiento. Los sesenta –…- serían años pródigos en propuestas, años que podrían encontrar un buen resumen en las tareas ambiciosas de la CIDE y más tarde del Plan Nacional de Desarrollo aprobado el 10 de febrero de 1966, paradigmas ambos, o cruce de caminos, desde los cuales era posible –recuerda el politólogo Adolfo Garcé- ir hacia la izquierda, hacia el centro o hacia la derecha.
Pero el viraje no tuvo el éxito esperado. Luego de una primera etapa muy breve que arrojó algunos resultados alentadores, se volvió a una situación deficitaria en el sector externo. Problemas serios en la política cambiaria, ambientados por las conductas especulativas de los principales grupos económicos, culminaron –en 1965- en una de las mayores crisis bancarias de la historia del país. La espiral inflacionaria volvió a desatarse, cayó nuevamente el salario real y arreció la conflictividad social. Hacia el final de este segundo gobierno blanco se operó otro cambio dramático en la conducción económica, reorientada a la ortodoxia fondomonetarista. Ese cambio de política no daría réditos económicos ni políticos. Los problemas (inflación, fuga de capitales, endeudamiento, etc.) reaparecieron con fuerza en 1966, lo que seguramente favoreció la derrota nacionalista y la recuperación del gobierno por el Partido Colorado en las elecciones de ese año.
Lo ocurrido durante las dos administraciones blancas resultaba muy significativo desde diversos puntos de vista. Ya hemos anotado hasta qué punto la crisis estructural iniciada a mediados de los cincuenta se había asociado desde el arranque con la quiebra del ‘modelo batllista’. Sin embargo, el sinuoso itinerario de las políticas públicas a partir de 1955 (y en especial luego de 1958), así como una mínima evaluación de sus resultados, alentó la aparición de lo que entonces comenzaría a denominarse ‘el modelo alternativo’. Los programas rupturistas, identificados todos en mayor o menor medida con un amplio programa de liberalización económica, había vuelto a chocar con bloqueos claramente identificados con el período anterior, ahora vigentes bajo un nuevo elenco gobernante: clientelismo, intervención y arbitraje estatal en la articulación de demandas particularistas de actores corporativos, crecimiento del fraccionalismo partidario, consiguiente densificación de la ‘telaraña’ de viejo sistema de mediaciones y compromisos múltiples, entre otros.
El polítólogo Francisco Panizza ha puesto el acento en que el fracaso de las políticas económicas durante los gobiernos blancos adquiere mayor destaque si se cotejan sus objetivos iniciales con los resultados obtenidos: a contramano de los discursos liberalizantes, el gasto público creció y mantuvo su composición interna; la opción inicial por los ganaderos debió ser sustituída por una política más oscilante y ambigua en la relación con los distintos agentes económicos; el Estado volvió a demostrar su consistencia institucional, lo que dificultaba el tono representacional del programa de ‘vuelta al mercado’, etc. Estos fenómenos –insiste Panizza- se asociaban también con la persistencia de una crisis de hegemonía en la sociedad uruguaya: los ganaderos repitieron en la coyuntura muchas de sus debilidades tradicionales en la materia, sin dejar paso a ello a agregados nuevos o particularmente impetuosos. La reestructura económica parcía exigir una reestructura política que terminara con las inercias, con los equilibrios y también con las resistencias y continuidades de la vieja formación política uruguaya. “ (Caetano, G., Rilla, J. Historia Contemporánea del Uruguay. De la Colonia al Siglo XXI. Ed. Fin de Siglo. Uruguay, 2005. pp. 282, 283)
REFORMA CAMBIARIA
reforma cambiaria y monetaria 1959. interpretación
Esta ley, aprobada en diciembre de 1959 y que aún rige hoy, contenía una serie de disposiciones que representaban un cambio en la orientación de la política económica de enormes consecuencias. Las repercusiones principales de las medidas aprobadas pueden resumirse de la siguiente forma:
1. La cotización del tipo de cambio oficial fue elevada de su nivel de $ 4.11 a la cotización del mercado libre: $11 por dólar, lo que significaba un aumento superior al 100%. Al mismo tiempo se establece la flotación del tipo de cambio como criterio rector de la política cambiaria, con lo cual el mercado fijaría libremente el valor de las divisas y orientaría su asignación según las leyes de la oferta y la demanda.
2. el mercado de cambios, muy segmentado hasa la fecha, pasó a ser único y libre: es decir que la adquisición y venta de divisas podía ser realizada sin especificación de origen y destino. Aunque se mantenía la obligatoriedad de venta al BROU de aquellas provenientes de algunas exportaciones tradicionales, el tipo de cambio de conversión sería el mismo que en el mercado libre.
3. el establecimiento de la libre importación y exportación de bienes y servicios, eliminándose los controles mantenidos hasta el momento. No obstante, se instrumentaron una serie de "mecanismos de defensa" que permitirían adecuar la situación vigente, muy dirigida, a la futura liberalización total. Entre ellos, se facultaba al Poder Ejecutivo a exigir depósitos previos a las importaciones, a crear recargos de hasta el 300% e, incluso, a prohibirlas transitoriamente.
El nuevo enfoque de la política económica intentaba sustituir el dirigismo vigente hasta entonces por un régimen donde operaban libremente las leyes del mercado. No obstante, el Estado no quedaba totalmente fuera de la actividad, sino que se le asignaba un importante papel moderador a través del campo fiscal y del comercio exterior, que tenía por finalidad corregir los desquilibrios que pudieran producirse.
De todas formas, el objetivo delcarado en los diversos documentos era la liberalización del comercio y la estabilidad monetaria. Un complemento de importancia para comprender los rasgos fundamentales de la política a aplicar, es el contenido de la primera Carta de Intención que firmó el país con el Fondo Monetario Internacional en setiembre de 1960. Allí se consignaba que, desde diciembre de 1959, el comercio internacional se había liberalizado sistemáticamente y la moneda se encontraba estabilizada; al mismo tiempo, se expresaba la disposición de profundizar los efectos eliminando las prohibiciones de importación y reduciendo los recargos.
(Tomado de Cancela, ". y Melgar, A. "El desarrollo frustrado" EBO/ CLAEH. Montevideo 1985. p. 21)
Esta ley, aprobada en diciembre de 1959 y que aún rige hoy, contenía una serie de disposiciones que representaban un cambio en la orientación de la política económica de enormes consecuencias. Las repercusiones principales de las medidas aprobadas pueden resumirse de la siguiente forma:
1. La cotización del tipo de cambio oficial fue elevada de su nivel de $ 4.11 a la cotización del mercado libre: $11 por dólar, lo que significaba un aumento superior al 100%. Al mismo tiempo se establece la flotación del tipo de cambio como criterio rector de la política cambiaria, con lo cual el mercado fijaría libremente el valor de las divisas y orientaría su asignación según las leyes de la oferta y la demanda.
2. el mercado de cambios, muy segmentado hasa la fecha, pasó a ser único y libre: es decir que la adquisición y venta de divisas podía ser realizada sin especificación de origen y destino. Aunque se mantenía la obligatoriedad de venta al BROU de aquellas provenientes de algunas exportaciones tradicionales, el tipo de cambio de conversión sería el mismo que en el mercado libre.
3. el establecimiento de la libre importación y exportación de bienes y servicios, eliminándose los controles mantenidos hasta el momento. No obstante, se instrumentaron una serie de "mecanismos de defensa" que permitirían adecuar la situación vigente, muy dirigida, a la futura liberalización total. Entre ellos, se facultaba al Poder Ejecutivo a exigir depósitos previos a las importaciones, a crear recargos de hasta el 300% e, incluso, a prohibirlas transitoriamente.
El nuevo enfoque de la política económica intentaba sustituir el dirigismo vigente hasta entonces por un régimen donde operaban libremente las leyes del mercado. No obstante, el Estado no quedaba totalmente fuera de la actividad, sino que se le asignaba un importante papel moderador a través del campo fiscal y del comercio exterior, que tenía por finalidad corregir los desquilibrios que pudieran producirse.
De todas formas, el objetivo delcarado en los diversos documentos era la liberalización del comercio y la estabilidad monetaria. Un complemento de importancia para comprender los rasgos fundamentales de la política a aplicar, es el contenido de la primera Carta de Intención que firmó el país con el Fondo Monetario Internacional en setiembre de 1960. Allí se consignaba que, desde diciembre de 1959, el comercio internacional se había liberalizado sistemáticamente y la moneda se encontraba estabilizada; al mismo tiempo, se expresaba la disposición de profundizar los efectos eliminando las prohibiciones de importación y reduciendo los recargos.
(Tomado de Cancela, ". y Melgar, A. "El desarrollo frustrado" EBO/ CLAEH. Montevideo 1985. p. 21)
PRIMER COLEGIADO BLANCO
1er. colegiado blanco. 1958-1962
“La crisis económica, cuyas manifestaciones más salientes fueron el estancamiento y la inflación –con sus inevitables repercusiones sociales- provocó el descontento popular, hábilmente utilizado por la oposición, que se tradujo en la derrota del Partido Colorado en las elecciones de 1958 –luego de más de noventa años en el poder- y el triunfo del Partido Nacional y dentro de él de la fracción herrerista aliada con la Liga Federal de Acción Ruralista, movimiento éste de confusa integración, pero que había logrado en torno a su conductor, Benito Nardote, una entusiasta adhesión de los sectores medios del agro.
El cambio de los partidos en el poder significó un cambio trascendental en la política económica, dado que los nuevos sectores gobernantes representaban predominantemente a las fuerzas sociales agroexportadoras y en especial a las ganaderas.
La nueva orientación de la política económica respondió a los intereses específicos de esos sectores y a la visión que tenían del desarrollo del Uruguay, procurando en primera instancia la redistribución del ingreso –hasta ese momento favorable al empresariado industrial, la pequeña burguesía urbana y la clase obrera- en beneficio de los sectores del agro.
(…)
El acceso del Partido Nacional al poder significó la adopción de la línea del Fondo Monetario Internacional que ya había sido aceptada por otros países americanos y a la que se habían resistido los gobiernos batllistas.
(…)
La elaboración de la nueva política, en estrecha relación con las orientaciones del Fondo Monetario Internacional, culminó con la aprobación de la ley de Reforma Cambiaria y Monetaria en diciembre de 1959, lo que constituyó un cambio radical respecto a la política que se había aplicado por el anterior gobierno.
En términos generales, significó la apertura de la economía nacional, con una progresiva reinserción en los canales de la división internacional del trabajo, completada con el apoyo financiero externo.
(…)
Destacados economistas señalan en relación a la nueva política que:
‘La ideología económica reflejada en ella respondía en términos generales a una orientación anti-industrial y antiproteccionista, restablecimiento de las mejores condiciones para el desarrollo de las corrientes tradicionales de exportación, redistribución de los ingresos a favor de la producción agropecuaria, asignación de los recursos internos conforme a los dictados de la división internacional del trabajo y reducción del peso del estado en la política económica del país. O sea antiestatismo, conservatismo político y económico, aceptación de la tradicional estructura agroexportadora, eliminación de las ilusiones industrialistas autónomas’. (Macadar, Reig, Santías. 1971)
Se ha señalado que la ideología en que se inspiraba era la del liberalismo económico, con el mercado libre y la libre competencia, como reacción contra el dirigismo estatal y el intervencionismo del Estado en la economía, a los que se consideraba causantes de la distorsión de los precios y del sistema productivo. Sus objetivos fueron por lo tanto, restablecer el equilibrio interno y externo mediante la creación de un mercado de cambios libre con tipos únicos y fluctuantes, desmantelando los controles comerciales y cambiarios y dando fin a la tendencia a los acuerdos comerciales bilaterales.
(…)
La Ley de Reforma Cambiaria y Monetaria elaborada en el transcurso de 1959 en estrecha consulta con el Fondo Monetario Internacional constituyó el principal instrumento institucional implantado por el gobierno para modificar el comercio exterior. Este había estado regulado desde la crisis de 1930 por un complejo sistema de tipos de cambio múltiples, cuota de importación, contingentaciones, prohibiciones, etc., que permitió el desarrollo del proceso industrializador. La nueva ley desmontaba todo este aparato y lo sustituía por un sistema de cambio único regulado por la oferta y la demanda. “ (pp. 63-66)
“Las principales medidas de la nueva política fueron: elevación del tipo de cambio oficial hasta la cotización del mercado libre 8el dólar pasó de $4,11 a $11); el mercado único de cambios en el que se podrían adquirir y vender libremente todas las divisas, sin especificación de origen y destino (con excepción de las provenientes de ciertas exportaciones tradicionales cuya venta sería obligatoria en el Banco de la República); libre importación y exportación de bienes y servicios y denuncia de los convenios bilaterales; fijación de recargos a las importaciones, según se tratara de mercaderías imprescindibles, competitivas o suntuarias, no pudiendo el porcentaje máximo sobrepasar el 300%; establecimiento de detracciones en moneda nacional sobre las exportaciones tradicionales que no podrían ser inferiores al 25% ni superiores al 50% en el caso de las lanas sucias; autorización para importar con créditos de proveedores del exterior.”(pp, 66, 67)
(extraído de
Alonso Eloy, Rosa y Demasi, Carlos Uruguay 1958 – 1968 Crisis y estancamiento. Ed. de la Banda Oriental. Montevideo, 1986)
“La crisis económica, cuyas manifestaciones más salientes fueron el estancamiento y la inflación –con sus inevitables repercusiones sociales- provocó el descontento popular, hábilmente utilizado por la oposición, que se tradujo en la derrota del Partido Colorado en las elecciones de 1958 –luego de más de noventa años en el poder- y el triunfo del Partido Nacional y dentro de él de la fracción herrerista aliada con la Liga Federal de Acción Ruralista, movimiento éste de confusa integración, pero que había logrado en torno a su conductor, Benito Nardote, una entusiasta adhesión de los sectores medios del agro.
El cambio de los partidos en el poder significó un cambio trascendental en la política económica, dado que los nuevos sectores gobernantes representaban predominantemente a las fuerzas sociales agroexportadoras y en especial a las ganaderas.
La nueva orientación de la política económica respondió a los intereses específicos de esos sectores y a la visión que tenían del desarrollo del Uruguay, procurando en primera instancia la redistribución del ingreso –hasta ese momento favorable al empresariado industrial, la pequeña burguesía urbana y la clase obrera- en beneficio de los sectores del agro.
(…)
El acceso del Partido Nacional al poder significó la adopción de la línea del Fondo Monetario Internacional que ya había sido aceptada por otros países americanos y a la que se habían resistido los gobiernos batllistas.
(…)
La elaboración de la nueva política, en estrecha relación con las orientaciones del Fondo Monetario Internacional, culminó con la aprobación de la ley de Reforma Cambiaria y Monetaria en diciembre de 1959, lo que constituyó un cambio radical respecto a la política que se había aplicado por el anterior gobierno.
En términos generales, significó la apertura de la economía nacional, con una progresiva reinserción en los canales de la división internacional del trabajo, completada con el apoyo financiero externo.
(…)
Destacados economistas señalan en relación a la nueva política que:
‘La ideología económica reflejada en ella respondía en términos generales a una orientación anti-industrial y antiproteccionista, restablecimiento de las mejores condiciones para el desarrollo de las corrientes tradicionales de exportación, redistribución de los ingresos a favor de la producción agropecuaria, asignación de los recursos internos conforme a los dictados de la división internacional del trabajo y reducción del peso del estado en la política económica del país. O sea antiestatismo, conservatismo político y económico, aceptación de la tradicional estructura agroexportadora, eliminación de las ilusiones industrialistas autónomas’. (Macadar, Reig, Santías. 1971)
Se ha señalado que la ideología en que se inspiraba era la del liberalismo económico, con el mercado libre y la libre competencia, como reacción contra el dirigismo estatal y el intervencionismo del Estado en la economía, a los que se consideraba causantes de la distorsión de los precios y del sistema productivo. Sus objetivos fueron por lo tanto, restablecer el equilibrio interno y externo mediante la creación de un mercado de cambios libre con tipos únicos y fluctuantes, desmantelando los controles comerciales y cambiarios y dando fin a la tendencia a los acuerdos comerciales bilaterales.
(…)
La Ley de Reforma Cambiaria y Monetaria elaborada en el transcurso de 1959 en estrecha consulta con el Fondo Monetario Internacional constituyó el principal instrumento institucional implantado por el gobierno para modificar el comercio exterior. Este había estado regulado desde la crisis de 1930 por un complejo sistema de tipos de cambio múltiples, cuota de importación, contingentaciones, prohibiciones, etc., que permitió el desarrollo del proceso industrializador. La nueva ley desmontaba todo este aparato y lo sustituía por un sistema de cambio único regulado por la oferta y la demanda. “ (pp. 63-66)
“Las principales medidas de la nueva política fueron: elevación del tipo de cambio oficial hasta la cotización del mercado libre 8el dólar pasó de $4,11 a $11); el mercado único de cambios en el que se podrían adquirir y vender libremente todas las divisas, sin especificación de origen y destino (con excepción de las provenientes de ciertas exportaciones tradicionales cuya venta sería obligatoria en el Banco de la República); libre importación y exportación de bienes y servicios y denuncia de los convenios bilaterales; fijación de recargos a las importaciones, según se tratara de mercaderías imprescindibles, competitivas o suntuarias, no pudiendo el porcentaje máximo sobrepasar el 300%; establecimiento de detracciones en moneda nacional sobre las exportaciones tradicionales que no podrían ser inferiores al 25% ni superiores al 50% en el caso de las lanas sucias; autorización para importar con créditos de proveedores del exterior.”(pp, 66, 67)
(extraído de
Alonso Eloy, Rosa y Demasi, Carlos Uruguay 1958 – 1968 Crisis y estancamiento. Ed. de la Banda Oriental. Montevideo, 1986)
NEOBATLLISMO
EL NEOBATLLISMO (1946-58)
El nombre Neobatllismo alude al
sector del Partido Colorado que liderado por Luis Batlle Berres intentó
profundizar el reformismo iniciado a comienzos del siglo por José
Batlle y Ordoñez y buscó el progreso económico mediante el desarrollo
industrial y la intervención estatal. En un sentido amplio se usa el nombre
“período o época neobatllista” para referirse a aquellos años en que ese sector
político predomina y, desde el gobierno, intenta poner en práctica
sus ideas (desde 1947 a 1958)
EL MARCO INTERNACIONAL: LA POSTGUERRA.-
El año 1945 marcó el fin de la Segunda Guerra
Mundial y el comienzo de un mundo de postguerra dividido en torno a las dos
potencias que surgían : EEUU y la URSS. Uruguay estaba en la órbita económica y
diplomática de EEUU, como el resto de América La- tina, y la
vinculación con aquella potencia se estrechó aún más con la
decadencia de Europa Occidental y especialmente de Inglaterra que había sido su
principal inversionista y cliente comercial.
Las conferencias, acuerdos y organismos
panamericanos, donde se establecían vínculos entre los paises americanos, pero
también se consolidaba la hegemonía norteamericana, se fueron sucediendo. En
1945 se firmó el Acta de Chapultepec que establecía el uso de
sanciones para aquellos paises que atacaran a estados americanos y daba
carácter permanente a algunos organismos creados durante la Segunda Guerra. En
1947 se firmó el Tratado Interamericano de Asistencia Colectiva que
establecía la ayuda militar recíproca en caso de agresión exterior. En 1948 la
Conferencia de Bogota creó la Organización de Estados Americanos que
durante muchos años funcionó como simple aval de las directivas norteamericanas
para “sus hermanos del sur”. Todas estas medidas servían a la política
norteamericana que trataba de solidificar su bloque frente al bloque opuesto (
formado por la URSS y los países de Europa Oriental) a medida que se
intensificaba la Guerra Fría (conflicto de Berlín, guerra de Corea, etc).
La vinculación de los países latinoamericanos
con EEUU no sólo era política o militar. Las inversiones norteamericanas , ya
importantes en América Central y el Caribe, se fueron extendiendo hacia
Sudamérica desplazando a los ingleses. Las inversiones de EEUU presentaban
características distintas a las que habían realizado Inglaterra; mientras ésta
había volcado el grueso de sus inversiones en servicios públicos
(ferrocarriles, aguas corrientes, tranvías), los norteamericanos instalaban
industrias livianas cuyo abastecimiento en maquinaria, repuestos y combustibles
se hacía desde el poderoso país del norte reforzando la dependencia.
Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial
Uruguay contaba con una importante reserva en oro y divisas.
Los países europeos en guerra y
EEUU habían aumentado las compras de productos uruguayos y su situación bélica
no les permitía abastecer a nuestro país de sus productos industrializados, por
lo tanto Uruguay aumento sus exportaciones y disminuyó sus importaciones. En
muchos casos estas se debieron sustituir por producción nacional aumentando la
industrialización y la demanda de mano de obra.
La situación económica favorable se reflejó en
la creencia colectiva de la excepcionalidad del Uruguay resumida en la
entusiasta frase “como el Uruguay no hay” que se vio confirmada en el éxito
deportivo de Maracaná en 1950. La confianza y el optimismo alejaban a los
uruguayos de cualquier aproximación con los paises emergentes del Tercer Mundo
cuyo llamado de unión para formar un movimiento de paises no alineados no tuvo
eco en nuestro país. Esa bonanza económica (reforzada con la guerra de Corea)
permitió una convivencia social integrada, sin graves conflictos sociales ni
políticos y sin que las clases dominante necesitaran recurrir a gobiernos
autoritarios o a golpes de estado, dando pie a la afirmación de que Uruguay era
“la Suiza de América”.
PRESIDENCIA DE LUIS BATLLE.-
Las elecciones de 1946 y la breve presidencia de
Berreta.- Las elecciones de
1946 dieron el triunfo al Partido Colorado y dentro de él al batllismo a través
de la fórmula presidencial Tomás Berreta-Luis Batlle Berres. Los resultados
electorales mostraban el neto predominio del batllismo dentro del P.Colorado
(181.715 votos frente a83.534 del blancoacevedismo y 40. 875 del baldomirismo).
Dentro del P. Nacional el sector liderado por Luis Alberto de Herrera
había logrado un considerable aumento electoral (208.120 votos) mientras que
los “blancos independientes”, opuestos a Herrera, seguían votando fuera del
lema ( casi 63 mil votos). Se produjo un considerable aumento de los partidos
de izquierda, sobretodo del Partido Comunista (32.680 sufragios) pero igual la
presencia electoral de la izquierda era reducida frente a los partidos
tradicionales ( el 7% de los votantes).
De origen campesino y muy popular entre los
chacareros de Canelones, el presidente Berreta tenía una amplia trayectoria en
filas del batllismo. El eje de su programa de gobierno se concentraba en
desarrollar el sector agropecuario. Uno de los temas que encaró al asumir el
gobierno fue el cobro de la deuda que tenía Inglaterra por compra masiva de
lanas y carnes (17 millones de libras esterlinas) enviando una misión para
lograr el cobro. También intentó limitar la acción sindical proponiendo la
reglamentación de los sindicatos y declarar ilegales las huelgas de
funcionarios públicos respondiendo el movimiento obrero con un paro general el
30 de junio de 1947. Pero Berreta no tuvo tiempo de concretar sus proyectos
porque falleció el 2 de agosto de 1947. Al día siguiente asumió la presidencia
el hasta entonces vicepresidente Luis Batlle Berres.
Las ideas de Luis Batlle.- Había nacido en Montevideo en 1897 y habiendo quedado huérfano a
los 11 años pasó a vivir con su tío José Batlle y Ordoñez junto a los hijos de
éste César, Rafael y Lorenzo. Cursó estudios de Derecho y Medicina y también de
Aviación Militar pero no culminó ninguno de ellos para dedicarse de lleno a la
política y al periodismo político. Fue diputado a los 25 años y debió exiliarse
cuando el golpe de Terra en 1933. En 1936 regresó al país y compró CX
10 Radio Ariel. Había sido periodista del diario de su tío, “El Día”, y
tempranamente valoró la importancia de los medios de prensa para tomar contacto
con amplios sectores de la población. En 1948 fundó du propio diario, “Acción”,
desde donde va a difundir sus ideas.
Sus ideas reformistas y populistas lo fueron
distanciando de sus primos, los hijos de José Batlle y Ordoñez y dueños de “El
Día”, y ante la hostilidad de éstos formó su propio sector dentro del batllismo
que usó el número de lista 15. Se rodeó de nuevas figuras, jóvenes
, con posturas progresistas y una actividad política impetuosa, como, por
ejemplo, Manuel Flores Mora, Luis Hierro Gambardella y Zelmar Michelini. En
1946 sus primos impidieron que fuera candidato a intendente de Montevideo
considerando que dicho cargo le daría popularidad y le serviría para lanzarse
luego a la presidencia. Aceptaron que se postulara como vicepresidente porque
dicho cargo era secundario y sin contacto popular. Pero la muerte inesperada
del presidente Berreta lo puso al frente del país.
Las ideas de Luis Batlle partían del batllismo
original, el de “don Pepe”, con algunas adaptaciones al mundo de postguerra:
a) El reconocimiento de que se vivía una época
de cambios profundos que no podían frenarse y que era necesario aceptar,
moderándolos y adecuándolos a nuestra realidad. El estado tenía un papel
importante para introducir esos cambios e incluso adelantarse a los
acontecimientos previendo que si los cambios no se hacían a tiempo podían
desencadenar su imposición por la fuerza.
b) La búsqueda de justicia social, mejores
condiciones de vida para los trabajadores, pero dentro del orden, respetando la
ley y la propiedad privada, la libertad de prensa y los derechos individuales.
El estado debía garantizar la igualdad de oportunidades a través de la educación
pública y de fácil acceso para todos. La propuesta consistía en amortiguar la
lucha de clases a través de la redistribución de los ingresos pero sin oponerse
a la existencia de clases sociales.
c) En el plano económico puso el acento en el
desarrollo de la industria considerando que además de producir riqueza generaba
fuentes de trabajo. La industrialización debía ser promovida y defendida por el
estado a través de la protección aduanera, tipos de cambio favorables, menos
impuestos, etc.
d) Como en el batllismo inicial el estado debía
intervenir jugando un papel de árbitro entre los intereses enfrentados (por
ejemplo entre trabajadores y empresarios o entre los distintos sectores
productivos). El estado actuaba como tutor dirigiendo la economía pero sin
sustituir ni oponerse al capital privado. El estado debía encargarse de
aquellas actividades que se consideraban servicios públicos o que requerían un
nivel de inversión que no podían hacer las empresas privadas.
El proyecto neobatllista se pone en marcha
(1947-1951).- En el discurso de
asunción de la presidencia Luis Batlle cuales serían los objetivos que
intentaría cumplir en materia económica: 1) proteger y fomentar las industrias;
2) estimular algunas actividades como la lechería, la agricultura y la
ganadería intensivas; 3) promover la subdivisión de la tierra. Algunas de estas
propuestas , sobretodo la última, provocaba el rechaza de los sectores
ganaderos más conservadores.
Luis Batlle trató de lograr alianzas con otros
sectores políticos dentro y fuera del Partido Colorado. Se entrevistó con el
principal dirigente blanco, Luis Alberto de Herrera, llegando a una “coincidencia
patriótica”: el herrerismo apoyó algunas de las medidas del presidente y a
cambio éste designó a varias figuras herreristas para cargos jerárquicos. Estas
designaciones a cambio del apoyo, que la población llamaba “el reparto”,
significó un aumento considerable de los puestos en la administración pública y
el consiguiente aumento de los gastos ( por ejemplo el Instituto de
Jubilaciones se dividió en las Cajas de Industria y Comercio, Civil y Rural lo
que implicó la creación de 15 cargos de directores). Pero pronto el herrerismo
pasó a hacer oposición al gobierno reflejando las posturas de los sectores
rurales .
Una de las primeras obras de gobierno fue la
nacionalización de los ferrocarriles, los tranvías y las aguas corrientes que
estaban en manos de empresas inglesas. En realidad la nacionalización fue la
forma de cobrar la deuda que Inglaterra tenía con Uruguay y practicamente fue
impuesta como solución por los ingleses en lugar de pagar con las libras que
debió recibir nuestros país por las ventas de carne y lana. Las autoridades
inglesas reconocieron que para ellos fue un negocio esta forma de pago (la
deuda era de 17 millones de libras y el monto fijado de las empresas
“compradas” era de 12 millones) y desde el herrerismo se dijo que el gobierno
había comprado “un montón de fierros viejos” debido al estado de deterioro de
los ferrocarriles. Con las empresas nacionalizadas se crearon nuevas empresas
estatales: con los tranvías se creó la Administración Municipal de
Transportes (AMDET, 1947), con los ferrocarriles se formó laAdministración
de ferrocarriles del Estado (AFE, 1952) y con las aguas corrientes se
instalaron las Obras Sanitarias del Estado (OSE, 1950). De
esta manera se amplió la esfera de acción del estado en la economía y se
aumentó el número de funcionarios públicos, multiplicándose las oportunidades
de ofrecer empleos públicos a cambio de votos.
La subdivisión de la tierra como forma de
terminar con el latifundio y mejorar la producción agropecuaria fue encarada
con la creación del Instituto Nacional de Colonización (1948).
Este tenía como cometido comprar latifundios improductivos, dividirlos y repartirlos
entre colonos a quienes se apoyaría con la difusión de mejoras técnicas. La
Asociación Rural y la Federación Rural se opusieron y acusaron al gobierno de
querer implantar “una reforma agraria de tipo comunista”. La oposición de estos
sectores y la propia timidez del gobierno al no impulsar una reforma más
concreta impidieron que el Instituto de Colonización cumpliera la función para
la que había sido creado.
Con respeto a la industria el neobatllismo aplicó
el dirigismo estatal, o sea el estado la benefició a través de
diversos instrumentos como el contralor de comercio exterior, el control de
cambios o los creditos del Banco República. En primer lugar el gobierno de Luis
Batlle mantuvo el Contralor de Exportaciones e Importaciones creado en 1941 y
que establecía los destinos de las exportaciones, la procedencia de las
importaciones y el valor de los dólares que se recibían de los exportadores
(por los productos uruguayos vendidos en el extranjeros) y el valor de los
dólares que se entregaban a los importadores (para comprar productos en el
exterior). Por ejemplo, en 1947 se fijó en 1,52 pesos lo que
recibirían los exportadores (de carne, lana, etc) por cada dólar que ellos
recibían del exterior y que debían entregar al Contralor de Exportaciones; y a
los importadores uruguayos se les cobraba 1,90 pesos por cada dólar que se les
entregaba para pagar mercadería importada. La diferencia de 38 centécimos por
dólar quedaba en manos del estado para dar créditos a los industriales, o
cobrarles menos impuestos, o cobrarles menos los dólares que precisaban para
importar combustible o maquinaria. Se producía una transferencia de
ingresos desde un sector (los exportadores agropecuarios, o sea los
estancieros) hacia otro sector (los industriales).
La cantidad de pesos que los importadores debían
pagar por cada dólar que el estado les entregaba para importar un producto
extranjero subía o bajaba de acuerdo a la opinión que el Contralor de
Importaciones tenía de la necesidad o no de importar ese artículo. Por ejemplo
si era combustible o maquinaria o materia prima para las fábricas eran menos
pesos, pero si eran artículos suntuarios o que se podían hacer ene el país
debían pagar menos. En l947 un decreto clasificó las importaciones en tres
categorías fijando distintos valores a los dólares entregados o sea tipos
de cambio múltiples. Dos años después la clasificación en tres tipos
también se aplicó a las exportaciones. En los años 50 el sistema se hizo más
complejo y los valores y permisos se otorgaban empresa por empresa llegando a
pesar el favoritismo político y el amiguismo.
También se protegió a la industria nacional
mediante el sistema arancelario (impuestos de aduana) poniendo impuestos altos
a los productos extranjeros que podían competir con los fabricados en Uruguay o
bajando los impuestos a aquellas importaciones necesarias para las industrias
como maquinaria y combustibles. Otras medidas fueron el no cobro de impuestos a
las industrias nuevas o a la ampliación o modernización de fábricas y los préstamo
del Banco República con bajos intereses a largo plazo.
Estas medidas y la situación internacional (los
países europeos, tradicionales abastecedores de productos industrializados,
estaban en plena reconstrucción después de la guerra) favorecieron el
crecimiento industrial. Pero este crecimiento fue desparejo. Se destacaron las
industrias dinámicas en contraposición con las tradicionales. Entre las
primeras se encuentran: productos eléctricos, química, derivados del petróleo,
etc; entre las segundas: alimentos, bebidas, cueros, etc. La mayor parte de la
producción se dedicaba al consumo interno con la excepción de los tops (lana
lavada y peinada) que se exportaba. El desarrollo industrial también benefició
a otros sectores económicos como ciertos cultivos vinculados a la industria
(remolacha, caña de azúcar, cebada cervecera, maní, tabaco, girasol, arroz).
Los sectores rurales vinculados a la producción
de carne y lana se opusieron a esta política de protección industrial
considerando que se alentaba la creación de “industrias ficticias” que se
sostenían solamente por el respaldo del estado y a costa de la transferencia de
ingresos desde la ganadería. Afirmaban que el “destino natural” del Uruguay era
la ganadería y que el batllismo seguía gobernando de espaldas al campo.
Las medidas económicas fueron acompañadas por
medidas de carácter social. Se creó el Consejo Nacional de
Subsistencias (1947) para controlar los precios de los artículos de
primera necesidad y se subsidiaron los alimentos básicos como la carne, el pan
y la leche(el estado daba una compensación a los productores y fijaba el precio
de la venta al público). Desde 1943 venían funcionando los Consejos de
Salario donde obreros y patrones discutían los salarios que se
pagarían y el estado participaba a través de un delegado. Durante el periodo de
presidencia de Luis Batlle los delegados del estado acompañaban la posición de
los obreros lográndose mejoras en el salario real. Además el estado absorbió
mano de obra a través del empleo público no existiendo desocupación a pesar que
el campo seguía expulsando trabajadores. Se creó el Consejo de
Asignaciones Familiares extendiendo los beneficios que recibían que
recibían las familias de los trabajadores (prestaciones a los hijos de los
trabajadores, asistencia hospitalaria en el parto, salario por maternidad, etc.
Estas medidas complementaban otras tomadas en el período de gobierno anterior
(indemnización por despido a todos los trabajadores, derecho a vacaciones
pagas, compensación por desocupación y bolsas de trabajo para los obreros de
frigoríficos y barracas de lana y cuero, estatuto del peón rural) que hicieron
de los años 40 una década de triunfos para los reclamos de los gremios obreros.
En muchos casos las leyes que beneficiaban a los trabajadores se obtenían
después de prolongados y violentos conflictos como el de los trabajadores de
las barracas de lana que debieron enfrentarse con rompehuelgas armados y el
intento de crear “sindicatos amarillos”.
En 1948 se separó la Caja de Jubilaciones en
tres organismos: Civil, Industria y Comercio, Rural y Servicio Doméstico. El
sistema se burocratizó por la designación de muchos funcionarios que además no
ingresaban por capacidad sino por afinidad partidaria. Se dieron jubilaciones a
temprana edad (hombres con 55 años de edad y 35 de trabajo, despedidos con 10
años de trabajo, mujeres con hijos pequeños) aumentando considerablemente el
número de pasivos disminuyendo la capacidad financiera de las cajas. El
clientelismo politico, el uso de las “recomendaciones” de los dirigentes
políticos corrompió el sistema jubilatorio: personas con derecho a jubilarse
veían demorados sus trámites y debían recurrir a algún “político para mover el
expediente”, mientras que otros sin causal jubilatoria obtenían una rápida
jubilación presentando una “tarjeta de recomendación”.
Las elecciones de l950 y el triunfo de la 15.-El 26 de noviembre de 1950 se realizaron
elecciones. Por el Partido Colorado se presentaron candidatos a presidente por
la lista 15 (la lista de Luis Batlle que proponía a Andres Martinez Trueba),
por la lista 14 (de los hijos de José Batlle y que se expresaba a través del
diario El Día) y por los sectores colorados no batllistas. En el Partido
Nacional Herrera seguí siendo el lider aunque se perfiló la figura de Daniel
Fernández Crespo con un importante apoyo en Montevideo. Triunfó el Partido
Colorado con el 52% de los sufragios (433.450 votantes) y dentro de él, por
escaso margen la lista 15 ( la 15 obtuvo el 19% y la 14 el 18%).
Los resultados no fueron positivos para la
izquierda, sobretodo para el Partido Comunista que perdió el 40% de los votos
de la elección de l946. Sumados los votos de socialistas y comunistas apenas
superaban el 4% del electorado. La Unión Cívica se mantenía también en ese
porcentaje.
De esta elección se pueden destacar:
a) el papel cada vez más importante que tenía la
radio como medio de comunicación para tomar contacto con los votantes. El
mensaje de los candidatos se dirigió a más gente adaptandose a las técnicas
publicitarias: repetir sloganes incansablemente para penetrar la mente de los
votantes.
b) cambió el papel del club político que de
“escuela de civismo”, centro de formación donde se enseñaba a valorar la
democracia y los derechos del ciudadano, se transformó en el lugar donde se iba
a obtener el empleo público, la tarjeta de recomendación para hacer alguna
gestión en oficinas públicas o apresurar el trámite de una jubilación. Se
desvirtuó así su papel y contribuyeron a rebajar la moralidad pública tanto del
que daba como del que pedía el favor.
Luego de asumir la presidencia Martinez Trueba
(1marzo de 1951) comenzaron las conversaciones de los dirigentes políticos para
reformar la constitución, introduciendo unPoder Ejecutivo colegiado.
Esta era una vieja aspiración del batllismo y ahora fue relanzada por la lista
14 con apoyo de dirigentes de la 15 y contó también con respaldo del hererismo.
El respaldo de los herreristas, impensable en el pasado, se debió seguramente a
dos razones: 1) previendo la candidatura y el triunfo de Luis Batlle para las
próximas elecciones se diluía su importancia en un ejecutivo colectivo; 2) el
colegiado permitiría a los blancos, aunque fuera en minoría participar del
gobierno y repartir más cargos (hacia casi un siglo que el Partido Nacional no
ganaba una elección). La reforma se puso a votación en diciembre de 1951 siendo
escasa la participación popular: sólo el 37% de los ciudadanos habilitados
concurrieron. Cambiar la constitución no era el principal problema que debían
atender los uruguayos como lo manifestó el propio Luis Batlle.
LOS COLEGIADOS COLORADOS Y EL FIN DEL NEOBATLLISMO.-
La principal novedad de la constitución de 1952
era que en el Poder Ejecutivo, en lugar de un presidente, había un Consejo
Nacional de Gobierno compuesto por 9 miembros: 6 por el partido más votado y 3
por el que le seguía en votos . También las Intendencias se integraban en forma
colegiada.
El colegiado conservador (1952-54).- El
primer Consejo Nacional de Gobierno no fue elegido por la ciudadanía sino por
la Asamblea General. Le correspondieron 6 integrantes al P. Colorado (4 para la
15, 2 para la 14) y 3 al P. Nacional. El nuevo gobierno debió enfrentar las
dificultades económicas y sociales que vinieron después de la guerra de Corea y
que anunciaban los problemas mayores que vendrían en la segunda mitad de los
años 50. Cayeron los precios de los productos exportados por Uruguay y comenzó
a disminuir el salario real. Diversos gremios comenzaron a realizar reclamos y
huelgas. El Consejo de Gobierno recurrió a tomar medidas prontas de seguridad
que estaban previstas en la constitución para casos de grave conmoción interna.
De esta forma declaró ilegales algunas huelgas, clausuró locales sindicales,
detuvo dirigentes obreros. Los sindicatos se movilizaron no sólo por reclamos
salariales al disminuir su poder adquisitivo sino en defensa de sus derechos
sindicales como la huelga de funcionarios públicos.
Luis Batlle desde el diario “Acción” habilmente
fue marcando aquellos puntos en los que discrepaba con el gobierno
(aunque integrantes de su lista 15 eran parte de él). Así mantuvo su popularidad
intacta para las elecciones de 1954 en las que triunfó nuevamente el P.
Colorado distanciandose claramente la lista 15 del resto de las listas
coloradas. En el P. Nacional bajaron los sufragios herreristas que casi fueron
igualados por los de Fernández Crespo.
El colegiado de la 15 (1954-58).- El triunfo de Luis Batlle demostró el peso de su
figura y el apoyo popular a su propuesta de retornar al diálogo con el
movimiento sindical y a mantener el “estado benefactor” a pesar del
clientelismo político y las denuncias de corrupción. “Luisito”, como se le
llamaba popularmente, intentó retomar el camino andado durante su presidencia.
Se dio nuevo impulso a las industrias en especial las que usaban materia prima
nacional como la lana y se buscó abrir mercados para las exportaciones. El
propio Luis Batlle viajó a EEUU para reclamar la apertura de aquel país a los
textiles uruguayos.
Pero la situación ya no era la misma de años
anteriores. Politicamente Luis Batlle no tenía una mayoría parlamentaria por lo
tanto se veía obligado a negociar acuerdos con la lista 14. Economicamente
Uruguay ya no tenía los ingresos que habían dejado la Segunda Guerra Mundial y
la guerra de Corea. La situación internacional había cambiado: Europa había
culminado su reconstrucción y su producción comenzaba a competir; el Fondo
Monetario Internacional comenzaba a ejercer presión sobre América Latina.
Los sectores sociales desconformes reaccionaron
en defensa de sus intereses. Los estancieros que siempre se habían opuesto a
las medidas de Luis Batlle y en especial al contralor de las exportaciones y
los tipos de cambio múltiples, retenían la venta de lana presionando al
gobierno para que este les pagara más pesos por los dólares que ellos recibían
de las exportaciones o vendían el ganado a Brasil de contrabando para obtener
más ganancia y dejaban sin carne a los frigoríficos y a la población. Fue en el
campo donde se formó el movimiento más crítico hacia la política económica del
neobatllismo al formarse la Liga Federal de Acción Ruralista dirigida por
Benito Nardone. Este, a través de una audición en CX4 Radio Rural y con el
nombre de “Chico-Tazo” realizó una campaña de desprestigio no sólo del
gobierno, sino del estado benefactor, del estatismo batllista y del sistema político
en general. El prestigio creciente de Nardone en la campaña lo hizo
imprescindible para los sectores más conservadores opuestos a las reformas
neobatllistas a las que consideraba “socializantes” (llamaban a los quincistas
“comunistas chapa 15").
Por su parte los industriales, grandes
beneficiados de la política de Luis Batlle, al ver reducidas sus ganancias, ya
no aceptaron facilmente las leyes que beneficiaban a los trabajadores. Estos a
su vez , al ver disminuir su salario real, aumentaron las movilizaciones y
huelgas que, en el año 1958, coincidieron con las protestas estudiantiles que
reclamaban la autonomía universitaria.
1958: el naufragio del neo-batllismo.- Hacia 1958 las dificultades llegaron al
máximo: las reservas de oro habian disminuido enormemente; las exportaciones
bajaban en cantidad y precio; aumentaba el déficit de la balanza comercial; la
inflación era incontrolable.
A esto hay que sumarle la escasez de carne, producto básico de la
alimentación de los montevideanos, y de otros productos que tenían precio
fijado y que se ocultaban para vender clandestinamente a un precio mayor al
autorizado.
La impopularidad del gobierno crecía en medio de
las críticas. Muchas de las críticas se originaban en la corrupción, el reparto
de cargos, el clientelismo y privilegios abusivos de los políticos (por ejemplo
la ley que permitió a los legisladores importar autos sin pagar impuestos) que
no eran responsabilidad exclusiva de los seis consejeros de la lista 15, pero
se identificaba a esta con el gobierno y a este con los males que se padecían.
Al acercarse las elecciones el gobierno trató de recuperar popularidad y se
promovieron algunas leyes que satisfacían los reclamos sindicales (asignación
familiar al desocupado, seguro de enfermedad a los obreros de la construcción,
etc) y estudiantiles (Ley Orgánica de la Universidad que le concedió una amplia
autonomía). Pero era demasiado tarde.
Las elecciones de noviembre de 1958 dieron el
triunfo al P. Nacional apoyado por los ruralistas de Nardone que había
hecho un acuerdo con Herrera.
A pesar de la derrota el quincismo siguió siendo
el grupo mayoritario dentro del P. Colorado y Luis Batlle su figura más
importante hasta su fallecimiento en 1964.
TERRA Y EL GOLPE DE ESTADO
TERRA Y EL GOLPE DE ESTADO DE 1933
LA PRIMERA PRESIDENCIA DE TERRA
LAS ELECCIONES DE 1930
En medio de la crisis económica y con la
fragmentación partidaria ya mencionada concurrieron los partidos a las
elecciones de noviembre de 1930.
El Partido Colorado presentó tres candidatos a
presidente y la novedad era que el Batllismo se dividió en dos tendencias. Un
sector batllista promovió a la presidencia a Gabriel Terra; otro sector, que
tenía el respaldo del diario “El Día” manejado por los hijos del fallecido
Batlle y Ordóñez (César, Lorenzo y Rafael), apoyó a Federico Fleurquin. El
tercer candidato colorado era la del riverista Manini Ríos. El Partido Nacional
llevaba dos candidaturas presidenciales: Luis Alberto de Herrera y Eduardo Lamas.
Triunfó el Partido Colorado y dentro de este el
sector batllista que postulaba a Terra. La ventaja del P. Colorado sobre el P.
Nacional aumentó en comparación con la anterior elección. Las consecuencias
fueron graves para los nacionalistas porque los dos sectores que lo formaban
intercambiaron críticas y finalmente, en 1931 el sector contrario a Herrera,
los “nacionalistas independientes”, se separó y hasta 1958 votó fuera del lema.
TERRA CONTRA EL CNA
Apenas asumido el cargo (marzo de 1931), Gabriel
Terra se negó a concurrir a las reuniones de la Agrupación Colorada de
Gobierno, el órgano donde los diferentes sectores del partido coordinaban su
acción gubernamental. Era evidente que el presidente quería gobernar por su
cuenta y no quería subordinar su actuación a las decisiones partidarias. Además
nombró ministros de todas las fracciones coloradas, desconociendo el peso
decisivo del batllismo en su elección. Las relaciones con los “batllistas
netos” (los hijos de Batlle y Ordóñez y el diario “El Día”) fueron cada vez más
tensas. El presidente se rodeó de dirigentes antibatllistas, y los batllistas,
que tenían la mayoría del Consejo Nacional de Administración (cuatro en seis
consejeros colorados), comenzaron a cuestionar las decisiones del presidente
Terra. Las diferencias políticas internas del P. Colorado se trasmitían a los
órganos de gobierno: un enfrentamiento entre el Presidente y el CNA.
Además en el Senado había una mayoría del P.
Nacional, mientras que en diputados la representación proporcional y la paridad
en las diversas listas no permitía a nadie tener una clara mayoría. Todos los
órganos parecían estar enfrentados y se neutralizaban uno al otro. Desde
diversos sectores se comenzó a exigir un “gobierno fuerte” y efectivo.
El Comité de Vigilancia Económica, donde se
nucleaban los sectores más poderosos de la economía, encabezó esos reclamos. Y
sus críticas aumentaron cuando el CNA tras un acuerdo entre los batllistas
netos y los nacionalsitas independientes tomó medidas para enfrentar la crisis.
Esas medidas, de las que ya hablamos anteriormente,
surgieron del acuerdo de octubre de 1931 entre el batllismo neto (con mayoría
en el CNA) y los nacionalistas independientes (con importante representación en
el Senado). El acuerdo (el pacto del chinchulín lo llamó Herrera), implicaba
una cuotificación política de los directorios de los entes autónomos (dos
tercios para la mayoría colorada y un tercio para la minoría nacionalista). Y
el reparto de los cargos públicos entre los dos sectores acuerdistas. Este
reparto, más el impuesto a los sueldos, hizo impopular al CNA y favoreció a los
sectores conservadores que se oponían a él.
En setiembre de 1931, siete meses Después de
asumir la presidencia, Terra inició una campaña para reformar la constitución.
Comenzó recorriendo el interior del país, donde era menor la influencia del
batllismo neto, logrando la adhesión de los enemigos del colegiado y de la
política reformista. Como el sistema de reforma constitucional era muy largo,
Terra consideraba que se debía recurrir a un plebiscito directo, una forma
rápida de “salvar al país”.
La campaña para reformar la constitución se
incrementó con el paso de los meses y a medida que la depresión
se hizo sentir más en los bolsillos de los ciudadanos. En el
discurso de Terra se asoció cada vez la reforma de la constitución con la
“salvación nacional”. Era evidente que Terra y quienes lo apoyaban quería
“desempatar” la situación política eliminando la influencia en el gobierno de
los batllistas netos.
Pero para cambiarlo por la vía legal no tenían
mayoría. En las sombras se iba gestando el cambio por medio de la fuerza; tanto
los sectores empresariales, como el riverismo y el herrerismo, presionaban a
Terra para que este se definiera. En marzo de 1933 Terra se definió.
EL GOLPE DE TERRA
En los primeros meses de 1933 la campaña a favor de
una reforma de la constitución de cualquier manera y al costo que fuera se hizo
virulenta. Los sectores conservadores utilizaron sus diarios para
difundir sus críticas a la constitución y al CNA. El herrerismo trató de llegar
especialmente al sector rural, su tradicional sector de apoyo. Para eso, y
explotando los problemas del campo (al endeudamiento que se había estado
generando desde años anteriores se le sumó la langosta), impulsó una “marcha
sobre Montevideo”. Incitando la tradicional rivalidad de la campaña con la
capital mostraba a Montevideo, tradicional baluarte batllista, como un lugar
corrupto, desde donde se gobernaba en forma absurda al interior. Y hasta se
hacía referencia a la marcha de los fascistas sobre Roma que había dado el
poder a Mussolini hacía diez años atrás: “Italia se hallaba como se
halla hoy nuestro país, antes de la Marcha sobre Roma. Desorden, caos,
corrupción, política pestilente, desorganización social, ruina... Y bien ¿porque
no hacer nosotros una marcha sobre la ciudad corrompida, esta capital nuestra
que, indiferente al dolor del país, se apresta para las fiestas del verano y
del carnaval?”
En diciembre de 1932 se había iniciada la prédica
para hacer la marcha en forma pacífica: vengan en silencio, con los brazos
inertes, no habrá sangre, expresaba “La Tribuna Popular”. Pero en febrero de
1933 el planteo era más agresivo: “Marchar sobre Montevideo!...
Montevideo sibarita y materializada, residencia oficial del colegiado, nido de
los políticos rapaces que venden leyes por empleos. Montevideo, egoísta y
sensual... ¡Sí,marcha sobre Montevideo, con armas o sin ellas..!” se
leía en un artículo de “El Debate”.
EL GOLPE Y SUS CONSECUENCIAS
Otros hechos sucedían en marzo de 1933 que también
prepararon el camino hacia el golpe. El presidente Terra, en mensaje a la
Asamblea General advertía que estaban por llegar los días de mayor crudeza de
la crisis económica. La desocupación había llegado a niveles altísimos, el
estado estaba atrasado en el pago de las pensiones a la vejez, y la Intendencia
de Montevideo debía los salarios de diciembre. La falta de moneda extranjera
impedía a muchas empresa importar materia prima para industrializar y las
compañías importadoras de derivados del petróleo hacían un boicot que casi
paralizaba al país.
El diputado socialista Líber Troitiño, analizando
el agravamiento de la crisis, advertía que los sectotres poderosos estaban
apoyando en todo el mundo los gobiernos de fuerza para someter e los
trabajadores y hacerles pagar la crisis: “...estos poderosos que
aceptaban la democracia, que aceptaban cualquier sistema político cuando
ganaban el 30 o 40% en sus negocios, ahora lo rechazan porque no pueden ganar
más que el 4 o 5%”.
La “marcha sobre Montevideo” promovida por los
sectores conservadores se fijó para el día 8 de abril. Para organizarla se
conformó una comisión donde se encontraban los dirigentes de los grupos de
presión emprasarial, políticos de reconocida militancia antireformista y hasta
militares retirados. Aparecían apellidos vinculados a las familias más ricas:
Romay, Ortiz de Taranco, Butler, Peirano, Bordaberry, Santayana, entre otros. A
través de conferencias dadas en Radio Montecarlo (propiedad de los Romay) se fue
preparando la marcha.
El día 29 de marzo el Ministerio del Interior
realizó un comunicado anunciado que se tomarían enérgicas medidas para que la
marcha del día 8 se realizara con normalidad. En esos días se rumoreaba que los
sectores colegialistas harían todo lo posible para sabotear la marcha; esos
rumores daban pie al gobierno para tomar esas medidas. Al día siguiente, 30 de
marzo, en “El Día” se publicó un manifiesto firmado por las figuras más
importantes del batllismo neto. En él se expresaba que: “Todas las
fuerzas oscuras de la reacción y el despotismo se coaligan para destruir la
obra de paz, de libertad y de justicia que hemos realizado al precio de tanto
esfuerzo, de tanta sangre y de tanto dolor.”
La respuesta deTerra no se hizo esperar.
Los sucesos del 30 y el 31 de marzo de
1933.- En la tarde del 31 de marzo el presidente Terra dirigió un mensaje
a la Asamblea General comunicando una serie de medidas extraordinarias que se
tomaban para evitar desórdenes:
1) Censura previa de la prensa que atribuya
propósitos dictatoriales al gobierno.
2) Intervención de las cárceles para evitar la fuga
de delincuentes (otro rumor que circulaba decía que los colegialistas soltarían
a los presos para crear un clima de inestabilidad el día de la marcha).
3) Intervención policial de UTE y las aguas
corrientes para asegurar los servicios telefónicos y telegráficos y el
suministro de energía eléctrica y agua.
Ese mismo día Terra se instaló en el Cuartel de
Bomberos con una importante fuerza policial. Mientras tanto la Asamblea
General, en la madrugada del día 31, rechazó las medidas tomadas por el
presidente y exigió que las levantara.Votaron esta resolución los
representantes batllistas netos, nacionalistas independientes, cívicos,
comunistas y socialistas. Se opusieron, o sea que apoyaron las medidas de
Terra, los terristas , los riveristas y los herreristas. Terra mantuvo las
medidas y además resolvió:
- disolver al Consejo de Administración Nacional;
- disolver a la Asamblea General;
- encarcelar a los dirigentes políticos opositores;
- formar una Junta de Gobierno integrada por
representantes de los sectores políticos que lo apoyaban. Esta Junta de
Gobierno asesoraría al presidente y formaría una lista de nombres
para formar una Asamblea Deliberante que reformaría la Constitución. El golpe
había sido dado.
Estas medidas fueron seguidas por otras que tenían
el propósito de ganarse el apoyo popular:
- reducir los grandes sueldos y las jubilaciones de
los adinerados;
- la nueva Asamblea Deliberativa tendría menos integrantes
que la disuelta Asamblea General;
- reducir el número de los directores de los entes
del estado.
En el plano político apoyaron el golpe de Terra sus
allegados provenientes del batillismo, los grupos colorados antibatllistas
(riveristas, sosistas y vieristas), y el herrerismo que era la mayoría del P.
Nacional. Estuvieron en contra los batllistas netos, los nacionalistas
independientes, el Partido Socialistas y el Partido Comunista. Se dio así un
corte dentro de cada partido tradicional, cosa que no era nueva, lo que
demostraba la escasa vinculación ideológica que tenían quines votaban bajo un
mismo lema.
El golpe fue dado con apoyo de la policía y de los
bomberos; no hay participación militar, aunque resulta obvio que sus mandos
debieron ser consultados por Terra antes de embarcarse en un golpe de estado.,
asegurándose al menos la neutralidad del ejército. La mayoría de los oficiales
eran colorados riveristas, por lo que debemos suponer que veían con buenos ojos
el desplazamiento del batllismo del poder.
Las medidas de quienes se oponían al
golpe de estado fueron escasas y carentes de eficacia. La prensa se vio
maniatada por la censura previa, muchos dirigentes fueron detenidos o salieron
del país, los sectores políticos contrarios al golpe estaban divididos y lo
mismo sucedía con los sindicatos. No había un plan sólido y coherente para
enfrentar al golpe y Terra se impuso tan sólo con el apoyo de la policía. La
Universidad fue un centro de agitación antigolpista pero su incidencia era
reducida y tan sólo se evidenció en el paro estudiantil decidido por la FEUU
(Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay).
A esto hay que agregar la apatía popular. Las
razones pueden ser varias: indiferencia y cansancio de la actividad política,
preocupación por los problemas económicos cotidianos que los sectores populares
no vinculaban con los sucesos políticos, apoyo a una “salida” sin detenerse a
pensar cual era esa salida. Los historiadores Caetano y Jacob señalan que
también influyó en la apatía la “preparación del golpe” a través de la prensa,
lo que hizo que se tomara como algo normal y lógico:“Se quería -y de allí
buena parte de la campaña periodística previa -que el golpe de Estado
apareciera como un fenómeno que había madurado tanto, que al producirse
finalmente, no podía provocar mayor impacto en la opinión pública”.
La prensa adicta al régimen (que no tenía censuras
para atacar a los sectores desplazados del gobierno) se encargó de resaltar el
lleno total del auditorio del Sodre o la gran concurrencia que el día 2 de
abril tuvo un partido entre Peñarol y Flamengo en el Estadio Centenario.
Todo parecía normal. Sin embargo dos hechos de
sangre empañaron la “normalidad” que querían los golpistas: la muerte del
diputado Julio Cesar Grauert y el suicidio del ex-presidente Baltasar Brum.
Grauert se tiroteó con la policía, fue herido y detenido. Al no recibir
atención médica murió. Brum no permitió que la policía lo detuviera y se
suicidó frente a su casa, marcando con su gesto el rechazo a la dictadura de
Terra.
LA DICTADURA TERRISTA
ORGANIZANDO LA DICTADURA
El presidente, mientras reprimía a la oposición con
la carcel, el destierro y la censura de la prensa, recuperó la conducción
económica que desde 1919 le correspondía al Consejo Nacional de Administración.
Disuelto este y el Parlamento, la autoridad se concentró en Terra y sus
ministros.
Deseoso de legitimar rápidamente su actuación,
Terra convocó a elecciones para elegir una convención constituyente que se
encargara de redactar una nueva constitución que permitiera “hacer
constitucional” el gobierno que estaba ejerciendo “de hecho”. El 25 de junio de
1933 se realizó la elección de convencionales, con una abstención del 42% de la
ciudadanía. No presentaron listas el batllismo, el nacioinalismo independiente
y el P. Soicialista, considerando que si lo hacían estaban convalidando lo
actuado por Terra. El 25 de agosto se instaló la Convención Constituyente,
presidida por el ex-presidente Juan Campisteguy. La Convención elaboró una
constitución que se adecuaba a los intereses de los grupos mayoritarios en su
seno: terristas y herreristas. Fue plebiscitada y aprobada en abril de 1934 y
ese mismo año entró en vigencia.
La constitución de 1934 presentaba importantes
innovaciones con respeto a la de 1919:
El Poder Ejecutivo: estaba integrado por el
Presidente que podía actuar con sus ministros formando el Consejo
de Ministros. Había 9 ministros: 6 del partido que ganara las
elecciones y 3 de la minoría.
El Poder Legislativo: se mantenían las dos cámaras.
La de Senadores se componía con 30 miembros (más el vicepresidente), 15 por la
mayoría y 15 por la minoría mayor (el sublema más votado del segundo lema). La
de Diputados tenía 99 miembros por representación proporcional.
Se creaban nuevos órganos de contralor: el Tribunal
de lo Contencioso-Administrativo, el Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral.
Los directorios de los entes autónomos serían
designados por el Presidente con la venia del Senado.
Sufragio: se ampliaba el número de votantes
incorporando a la mujer y facilitando la ciudadanía de los extranjeros.
Nuevos derechos: se ampliaba la declaración de
derechos incorporando los derechos sociales y económicos como enseñanza,
trabajo, seguridad social, vivienda, huelga, etc.
Había una disposición transitoria según la cual el
próximo presidente no sería elegido por la ciudadanía sino por la propia
Convención Constituyente, aunque sería sometido a plebiscito (si o no). La
Convención eligió a Terra para que fuera el presidente durante el período
1934-1938 y el plebiscito lo confirmó en el cargo. El mismo día que se
plebiscitó la constitución y el presidente, también se eligieron senadores y
diputados. Los batllistas netos y los nacionalistas independientes no
presentaron candidatos y por lo tanto no integraron el parlamento.
LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE TERRA
Este gobierno se caracterizó por una postura
conservadora moderada y pragmática. A pesar de los anuncios del terrismo sobre
profundas reformas (la propaganda del régimen hablaba de la “revolución de
marzo” y de la “tercera república”), la realidad nacional e internacional
obligó al gobierno a desarrollar una política moderada.
Quiso beneficiar a los sectores económicos que lo
apoyaron y que en definitiva eran quienes habían promovido el golpe: los
ganaderos, los bancos, las empresas extranjeras. Pero a pesar de la actitud
antiestatista de los sectores empresariales, la crisis económica obligó al
gobierno de Terra a seguir la misma política de los otros países
latinoamericanos: intervención estatal, política de sustitución de
importaciones por industrias nacionales, proteccionismo aduanero. Además los
sectores económicos que actuaban como grupos de presión tenían intereses
diversos y no siempre lograban ponerse de acuerdo. Esto permitió que la “clase
política” mantuviera cierta independencia para tomar resoluciones y permitió al
estado mantener su papel activo en la economía.
Sin embargo hay una diferencia con el período
anterior: si bien el estado mantiene su intervención en la economía y en
algunos casos la reafirma, en general se detiene el “reformismo batllista”. La
extensión de las empresas del estado fue limitada por la propia constitución
aprobada en 1934, que estipulaba mayorías especiales en las cámaras para la
creación de nuevos organismos estatales. Para integrar los directorios Terra
designó a figuras que provenían de las empresas privadas, interesados en
detener el estatismo. Además la llamada “ley Baltar” de 1936 impedía que los
entes del estado formaran monopolios por decisión de sus directorios. Dicha ley
lleva el nombre del diputado riverista que la propuso y apuntaba contra ANCAP,
porque, de acuerdo a la ley que creó a este organismo estatal, podía establecer
el monopolio de las importaciones de petróleo cuando la refinería produjera la
mitad de la nafta consumida en el país. La presión de las empresas petroleras
multinacionales, obtuvo como resultado la ley Baltar que impedía que se
constituyera ese monopolio estatal y las filiales de la Standard Oil y de la
Shell pudieron seguir vendiendo combustible dentro del
Uruguay.
Sobre el régimen terrista hubo influencias
ideológicas internacionales. Los sectores conservadores estaban deslumbrados
por la eficiencia y la disciplina del fascismo italiano y del nazismo alemán.
La cúpula del gobierno también observaba con simpatía al falangismo español.
OBRA ECONOMICA
El contralor del comercio exterior.- En este
aspecto se mantuvo el dirigismo estatal implantado por el Consejo Nacional de
Administración antes de se disuelto. Este organismo había resuelto que la
compra y venta de moneda extranjera se debía hacer a través del Banco
República, que, permitía al estado quedarse con la diferencia entre las
cotizaciones de compra y venta.
En noviembre de 1934 el gobierno de Terra aprobó un
“Plan de Reajuste Económico y Financiero”. Este plan incluía el control por
parte del estado de la compra y venta de moneda extranjera a través de la
Comisión de Contralor de Exportaciones e Importaciones. Este organismo tenía la
finalidad de controlar los destinos y procedencias de las mercaderías que el
país vendía o compraba. También era el encargado de dar los permisos para las
importaciones, por lo tanto se mantenía una política proteccionista: el estado
decidía que productos convenía que ingresaran del exterior y cuales no. Además
se encargaba de distribuir las divisas (dólares) a los importadores.
Aparentemente el valor y la entrega de los dólares se fijaría según las
necesidades del país (dólares más caros o no entrega de dólares, para las
importaciones innecesarias o que competían con la producción nacional), sin
embargo, como las entregas se hacían caso por caso, podía dar origen a
arbitrariedades. Los dólares se entregarían prioritariamente para importar
alimentos indispensables, materiales para la salud, maquinarias y repuestos,
pero también podía usarse con un criterio político para beneficiar a los que
adherían al régimen.
Con esta medida se pensaban obtener varios
objetivos:
- Conseguir ingresos para el estado (que compraba
los dólares que recibían los exportadores a un precio bajo y los vendía a los
importadores a un precio mayor).
- Proteger a las industrias nacionales a través de
la limitación a las importaciones y con un dólar a distintos valores según que
se fuera a importar con él. Para el que iba a importar maquinas el dólar tenía
un precio y para el que iba a importar productos que competían con los
nacionales, el dólar iba a tener un precio mayor. Este sistema donde el dolar
no tenía un único valor sino que dependía del uso que se le fuera a dar, se
llamó sistema de cambios múltiples.
Revaluación de la moneda.- El gobierno emitió
más billetes manteniendo la misma cantidad de oro en reserva sin devaluar el
peso. Para esto se basó en el aumento del valor del oro frente a las monedas
llamadas fuertes (como el dolar o la libra). El mayor valor del oro atesorado
en el Banco República serviría de respaldo a la nueva emisión de billetes, o
sea que con la misma cantidad de metal precioso se estaban haciendo más
billetes. Por eso se habló de un “revalúo” de la moneda uruguaya. Esta
particular forma de emitir billetes le valió al ministro de Hacienda, Cesar
Charlone, el apodo popular de Fu Man Chú, recordando a un famoso mago chino.
Una parte considerable de ese dinero fue utilizado
para favorecer a los ganaderos que se quejaban por que el estado les pagaba
poco por los dólares que ellos ingresaban al país con las exportaciones de la
ganadería. Otra parte fue destinada a pagar deudas del estado y sólo una mínima
parte fue dirigida a favorecer a los sectores populares.
Desarrollo de la energía hidroeléctrica.- La
electricidad en Uruguay se producía mediante centrales térmicas alimentadas con
carbón o derivados de petróleo que se importaban. La energía eléctrica era la
fuente energética preferida por los establecimientos industriales por lo cual
se hacía necesario abaratar los costos.
Desde hacía varios años se estudiaba la posibilidad
de construir represas en el río Uruguay y en el río Negro para obtener energía
hidroeléctrica e incluso una misión alemana había estudiado este último río
buscando los lugares favorables para su construcción. Terra tomó el asunto como
prioridad. En 1934 se decidió la construcción de una represa sobre el Río
Negro, se llamó a licitación y en 1937 se encargó la obra a una empresa alemana
La realización por parte de una empresa alemana no
debe llamar la atención. Con el ascenso de Hitler al poder el 1933, Alemania se
había lanzado a la conquista de nuevos mercados donde colocar su producción
industrial y América Latina era un territorio propicio teniendo en cuenta que
la crisis económica había disminuido los lazos con Inglaterra. Además el rápido
éxito de la economía alemana bajo el nazismo seducía a los dirigentes políticos
latinomaericanos y Uruguay no escapó a ese fenómeno. Figuras vinculadas al
gobierno de Terra recibieron condecoraciones por parte de Hitler: el Ministro
de Obras Públicas Martín Etchegoyen, el Ministro de Relaciones Exteriores José
Espalter, el presidente de UTE Bernardo Kayel, entre otros.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial la represa
aún estaba en construcción y la obra fue terminada por la empresa
norteamericana Westinghouse.
La producción de energía hidroeléctrica, junto con
la refinación de petróleo por parte de ANCAP, redujeron los costos provocados
por la importación de combustibles y favorecieron el crecimiento de la
industria.
Creación de CONAPROLE.- A fines de la década
del 20 y comienzos de la del 30, se crearon varias empresas dedicadas a la
lechería. Hubo una gran competencia entre las empresas que se se dedicaban a
procesar la leche (pasterización), así como un enfrentamiento entre los
diversos sectores: tamberos, intermediarios y empresas procesadoras.Algunos
sectores políticos reclamaban que el estado interviniera para terminar con el
caos que es situación provocaba.
En 1935 el gobierno presentó un proyecto para
racionalizar la comercialización de la leche, asegurando la
higiene y controlando los precios. Se creaba una cooperativa,
integrada por productores lecheros, la Cooperativa Nacional de Productores de
Leche (CONAPROLE) que recibiría capital del estado y tendría algunos beneficios
como el monopolio de la venta en Montevideo. Cualquier productor de leche del
país podría ser socio de la cooperativa; su derecho a voto dentro de ella
estaba en relación a la cantidad de leche que aportaba. Esto daba el dominio de
CONAPROLE a los grandes productores que eran los que más cantidad de litros de
leche aportaban.
CONAPROLE se instalaba con capital proporcionado
por el estado, pero su dirección quedaba en manos de productores remitentes de
leche. Esta mezcla de capital estatal y privado, donde el primero servía de
soporte al segundo para luego apartarse y dejar la empresa en manos privadas,
fue característico de un sector político como el terrismo que, aunque provenía
del batllismo, no adoptó su estatismo y defendió al capital privado. Es además
característico de la época de crisis, donde el estado intervino para “ordenar”
la economía, no con la finalidad de socializar los medios de producción sino
para encausar el capital privado. El ministro de Industrias, Augusto César
Bado, lo expresaba así: “La intervención del estado debe manifestarse
en forma tal que propicie e impulse la iniciativa privada, que la encauce y la
dirija por el camino más favorable a su próspero desarrollo pero que no la
sustituya...”
LA POLITICA SOCIAL DE TERRA
La crisis de 1929 había provocado desempleo y caída
de los salarios. Esta situación generaba malestar social y descontento. El
terrismo tomó medidas para enfrentar esta situación.
Para aumentar el empleo se recurrió también al
estado: creación de obras públicas (como la represa hidroeléctrica sobre el Río
Negro) e ingresos a la administración pública (el número de funcionarios
públicos pasó de 33 mil en 1933 a 40 mil en 1937). Otro tipo de medidas
continuó las ya establecidas por el criticado Consejo Nacional de
Administración: fijación de precios de artículos de primera necesidad,
subsidios a la carne, rebaja de alquileres. Para enfrentar los problemas de alimentación
se establecieron comedores escolares. También se creó el Instituto Nacional de
Viviendas Económicas (INVE), para aliviar la falta de viviendas construyendo
aquellas que fueran de fácil acceso a los sectores populares.
Estas medidas de carácter popular fueron seguidas
de otras de carácter represivo. Con el argumento de que el ingreso e
extranjeros agravaba la desocupación, el gobierno de Terra restringió la
inmigración; la verdadera razón era impedir el ingreso de inmigrantes
“agitadores” de los países del centro y el este europeo, que escapaban al
fascismo imperante en aquellos lugares. En 1934 se elaboró el Código Penal,
basado en el código Rocco de la Italia fascista, que aumentó las penas y las
conductas que se consideraban delictivas. Por ejemplo se establecía que era un
delito “el abandono colectivo de funciones y servicios de necesidad
pública” lo que restringía el derecho de huelga de los funcionarios públicos.
Si bien a los trabajadores aparentemente se los
beneficiaba con algunas medidas, con otras se los perjudicaba. Se aprobó la
licencia anual jubilatoria, pero por otro lado se suprimieron 17 feriados.
Además la licencia, por el momento, sólo se aplicaba a empleados de comercio y
administrativos, por lo que, al suprimirse feriados, los obreros y los
empleados públicos, trabajaban más días que antes.
Los trabajadores se encontraban indefensos ante los
despidos y la inclusión de los nombres de los que organizaban sindicatos en
“listas negras” hechas por los patrones y que les impedía encontrar trabajo.
Había una clara intención de que los trabajadores pagaran el costo de la
crisis.
A nivel educativo hubo intentos de intervenir en la
Universidad y quitarle la autonomía. Tanto estudiantes como profesores hicieron
frente a esos intentos y la iniciativa del gobierno no prosperó. Pero lo que si
logró el régimen terrista fue separar a Enseñanza Secundaria de la Universidad
(hasta ese momento formaban parte de un mismo organismo) y de esa manera la
enseñanza secundaria perdió la autonomía que gozaba la enseñanza universitaria.
Esta separación se estableció a través de una ley redactada por el Ministro de
Instrucción Pública Martín Etchegoyen, hombre desconfianza de Herrera.
OPOSICION A TERRA
Amplios sectores de los partidos tradicionales (batllistas
y nacionalistas independientes) y los dos partidos de izquierda (socialistas y
comunistas) mantuvieron su oposición al gobierno de Terra, pero no lograron
concertar una unión entre ellos.
Batllistas y nacionalistas independientes tenían
como objetivo volver a la situación anterior el golpe de 1933; los sectores de
izquierda querían reformas económicas y sociales de acuerdo a sus ideas. Esto
hacía imposible llegar a una acuerdo. Pero tampoco había acuerdo entre los dos
sectores de los partidos tradicionales que mantenían su apego a las divisas.
También había discrepancias dentro de la izquierda. El P. Comunista propuso a
los socialistas formar un Frente Popular (como se intentaba hacer en Europa
para detener el avance del fascismo) pero estos no aceptaron.
A pesar de que la oposición aparecía dividida, los
sectores gobernantes, terrismo y herrerismo, que dominaban el Parlamento dada
la abstención de los otros sectores, aprobaron algunas leyes que impidiera la
mejor organización de sus adversarios. En 1935 y 1939 se aprobaron leyes
electorales que aseguraban mantener a cada una de las divisas tradicionales
unidas (a pesar de las divisiones internas) y dificultaba la unión de los
sectores de izquierda.
De acuerdo a estas leyes el lema (el partido)
pertenecía al grupo mayoritario (el que tuviera más legisladores en las
elecciones) asegurando a terristas y herreristas, cada uno en su partido, el
uso del lema y administrar y disponer de los bienes partidarios (locales de
comités, dinero, etc). Se impedía formar nuevos partidos con nombres semejantes
a los ya existentes, lo que impedía a los batllistas votar fuera del P.
Colorado usando el lema colorado o a los nacionalistas independientes votar
fuera del P. Nacional usando este nombre. Si se formaba un partido nuevo para
presentarse a las elecciones (por ejemplo el planteo de Frente Popular que
había hecho el P. Comunista) no podía tener sub-lemas (varias listas) como si
podían tener los partidos tradicionales. Esto dificultaba a los partidos no
tradicionales unirse, ya que tenían que ir a las elecciones bajo una misma y
única lista y no resultaba fácil formar esa lista.
A medida que los efectos de la crisis fueron
pasando y al economía se fue recuperando, se fueron buscando caminos para salir
del régimen. La conciencia cívica de muchos ciudadanos que no aceptaban al
régimen de Terra, aunque este hubiera “legalizado” su dictadura con la
constitución de 1934, y la reorganización de los sectores de la oposición,
produjeron movilizaciones como las de julio de 1938, donde se produjo la
manifestación más numerosa que hasta ese momento se había conocido en el país:
200 mil personas en un Montevideo que apenas llegaba al millón de habitantes.
En este aumento de la oposición también incidía el
cambio que se estaba produciendo a nivel internacional: la agresividad de los
regímenes fascistas europeos hizo que perdieran prestigio y que se mirara con
más desconfianza a aquellos gobiernos que los imitaban.
Finalmente también favoreció a la oposición la
propia división de los sectores que estaban en el gobierno. Terra perdió el
apoyo de algunos de sus principales aliados dentro del Partido Colorado como
Manini Ríos y Demichelli. También dentro del herrerismo hubo divisiones. En las
elecciones de 1938, mientras la oposición volvió a abstenerse y no presentó
listas de candidatos, los sectores que habían apoyado la dictadura fueron
divididos. Los terristas presentaban dos candidatos a presidente: Alfredo
Baldomir (cuñado de Terra) y Eduardo Blanco Acevedo (consuegro de Terra); los
herrristas también presentaban dos candidatos: Juan José de Arteaga (apoyado
por Herrera) y Justo M. Alonso (apoyado por algunos diputados que habían tomado
distancia de Herrera). En esas elecciones por primera vez votaba la mujer.
El triunfo correspondió a Baldomir, quien se mostró
dispuesto a modificar la situación política y se acercó a los
batllistas y nacionalistas independientes. Esto llevaría a nuevos
alineamientos políticos y al fin del terrismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

